El Municipio libre como eje de un México próspero

LUIS GERARDO ROMO FONSECA *

“…si alardeamos de que los ha amparado una revolución social y que bajo este amparo se ha conseguido una libertad de tanta importancia y se ha devuelto al municipio lo que por tantos año se le había arrebatado, seamos consecuentes con nuestras ideas, no demos libertad por una parte y la restrinjamos por la otra; no demos libertad política y restrinjamos hasta lo último la libertad económica, porque entonces la primera no podrá ser efectiva…” Heriberto Jara

(Discurso pronunciado en la Cámara de Diputados durante la LIX sesión celebrada en la tarde del 24 de enero de 1917)

En un contexto marcado por la debilidad estructural de los municipios y por su creciente endeudamiento, el viernes pasado se llevó a cabo en Monterrey, Nuevo León, la sesión del Comité Ejecutivo Nacional de la Asociación Nacional de Alcaldes (ANAC). En esta reunión se abordaron diversos temas entre los que destacan los Avances de la Unidad de Gestión de Proyectos UGEP, el Avance del Fondo Contingente Ramos 28 y 33, los Estados Financieros de la propia asociación y además se dio a conocer el Plan de Trabajo de la ANAC del año 2013.

Hoy en día, es evidente que a pesar de los esfuerzos por ampliar los presupuestos para estados y municipios y de los programas federales de apoyo al desarrollo regional, la realidad es que todavía son insuficientes para que los ayuntamientos tengan la capacidad para cumplir con sus responsabilidades a cabalidad. Sin lugar a dudas, uno de los principales déficits de los cabildos radica en la  debilidad financiera que enfrentan debido a una serie de dificultades, tales como: la opacidad en las cuentas públicas, una pobre recaudación fiscal y el aumento en la contratación de deuda a corto plazo. Según el “Índice de Viabilidad Financiera Municipal 2012”, elaborado por la firma ARegional, 86 de los 108 municipios analizados presentaron deficiencias en su gestión financiera durante el periodo 2008-2010, al comparar diversos factores como la generación de recursos propios, la capacidad de endeudamiento y el control del gasto operativo.

Los municipios reproducen los desequilibrios económicos, políticos, sociales, ambientales y culturales que acarreamos en el país. Muchos de sus problemas vienen de tiempo atrás y, como tales, también son producto de una evolución política de carácter centralista y de la deficiente configuración del andamiaje institucional del Estado.

Entre los principales lastres con que carga el municipio destacan: una escasez económica crónica, una marcada dependencia política y financiera, una subordinación excesiva a diferentes instancias gubernamentales; sobre todo, por la distribución de competencias donde el gobierno federal tiene una capacidad administrativa superior para convocar, coordinar y promover mecanismos de colaboración fiscal. En efecto, las entidades federativas tienen estrictas restricciones para incursionar o penetrar en áreas reservadas al gobierno federal en materia fiscal, a pesar de que sus propios ámbitos tributarios no han sido delimitados con toda precisión. Algo similar ocurre con los municipios porque si bien es cierto que a partir de la reforma constitucional del artículo 115 en1983, éstos obtuvieron un conjunto de ingresos propios garantizados por la ley, pero aún dependen en buena media de los gobiernos estatales en lo relativo a los apoyos técnicos, administrativos y financieros; es decir, que la gestión administrativa y fiscal municipal sigue estando acotada.

Uno de los principales obstáculos al desarrollo de nuestro país radica, precisamente, en el desequilibrio regional surgido del proceso histórico por conformar un proyecto nacional que pusiera fin a la dispersión local; el cual fortaleció el gobierno central contrayendo un  signo dominante como distribuidor de los recursos públicos, con un saldo negativo para el municipio en varios aspectos.

Según el Artículo 115 Constitucional, las principales fuentes de recursos de los municipios son la explotación de sus bienes patrimoniales, las contribuciones que señalen las Legislaturas locales, los derechos derivados de la prestación de servicios públicos y los recursos federales: participaciones y aportaciones. Como podemos ver, el sistema fiscal mexicano está altamente centralizado a pesar de que en buena media se hayan ampliado las funciones de los gobiernos municipales; pero aún siguen siendo limitadas en sus atribuciones y potestades fiscales. Así mismo, persiste el problema de que la inversión pública federal mantiene una conformación notablemente diferenciada y concentrada en ciertos estados y regiones.

La incapacidad para acceder a programas y recursos es otro factor que obstaculiza la capacidad financiera y operativa de los municipios. Por una parte,  dichos recursos están disgregados en las diversas dependencias federales y, muchas veces, las reglas de operación no son claras ni se sabe con precisión sus requisitos. En este sentido, el titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP), Rafael Morgan Ríos, reconoce que durante el presente sexenio “hay programas que han pasado desapercibidos y que no han sido ejercidos” por los alcaldes. Como ejemplo menciona un programa relativo a la pavimentación en municipios conurbados “que nadie aprovechó, por lo que se quedaron sin utilizar 2 mil millones de pesos en el año 2010”. Por otra parte, muchos municipios carecen de una coordinación sólida con los gobiernos estatales y de una organización interna adecuada, porque a menudo se adolece de planes de desarrollo municipal bien articulados y, en no pocas ocasiones, de recursos propios de los municipios para completar la asistencia económica que les permitan el acceso a los programas federales.

La deuda de Estados y municipios del país asciende a 404,410 millones de pesos y de seguir la misma tendencia podría convertirse en un serio problema para las finanzas del país. Si bien el monto equivale a apenas 2.9% del Producto Interno Bruto; alcanza 80.1% de sus participaciones y significa el 10% del monto total de la deuda de Estados y Municipios.  En Zacatecas, el rubro de gasto corriente se ha venido incrementando de manera acelerada, impidiendo que muchos de nuestros municipios realicen obra e infraestructura, por aplicar buena parte de sus recursos al pago de nómina. En este sentido, Tuglio González, secretario técnico de la Secretaría de Finanzas argumenta que los préstamos son consecuencia de lo abultado de las nóminas en los ayuntamientos y la incapacidad económica y financiera de los alcaldes para reducirlas.

Para cumplir con sus compromisos de fin de año, sobre todo para el pago de aguinaldos, 56 de los 58 municipios del estado solicitaron préstamos a la Secretaría de Finanzas de Gobierno del Estado por una cantidad cercana a 227 millones de pesos. Cabe recordar que para finales de 2011, el monto global de la deuda de los municipios fue de 167 millones; no obstante, ahora la cifra es 60 millones de pesos mayor y podría aumentar todavía más. En promedio, cada uno de los 56 ayuntamientos solicitó préstamos por 4 millones para pagar aguinaldos.

Otra dificultad adicional y más reciente, la encontramos en la violencia y en el poder creciente de los grupos del crimen organizado que han golpeado severamente a los municipios; justamente, hace un par de días, Cuauhtémoc Cárdenas declaró que “el 68 por ciento de los municipios está controlado por el crimen organizado” y no parece estar equivocado. Por su parte, el citado estudio de la firma ARegional concluye que la inseguridad en la región norte y centro del país ha provocado “un aumento del gasto corriente de los destinado principalmente a los cuerpos policiales, además de un deterioro en la economía local que se traduce en una mayor vulnerabilidad financiera para los ayuntamientos”.

Finalmente, los gobiernos municipales y sus gobernados tienen que asumir plenamente el manejo de sus recursos y una participación efectiva en el diseño y aplicación de políticas públicas que sean determinantes para solucionar los problemas del ciudadano. Para lograr este gran objetivo, primero  tenemos que sanear financieramente a los municipios  atendiendo sus necesidades específicas y revirtiendo sus problemas estructurales; (perdonen la insistencia) pero ello tendrá que ser a partir de construir un nuevo sistema hacendario redistributivo y federalista.

* Diputado local perredista

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