Partidos cumplen cuota, pero sigue exclusión hacia las mujeres

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Aunque en el plano formal cumplieron con la cuota de género, los partidos dejaron en claro su rechazo a que las mujeres ocupen cargos de poder.

Los partidos políticos cumplieron con la cuota de género de al menos 40 por ciento de candidatas a cargos de elección federal, pero no respetaron “el espíritu” de la norma, es decir, su objetivo de garantizar el derecho de las mujeres a acceder a puestos de poder de manera equitativa frente a los varones.

A regañadientes, los institutos tuvieron que acatar la ley y los emplazamientos de las autoridades electorales para respetar la cuota. Sin embargo, la participación política femenina sigue estancada en un entorno donde la lucha por el poder se mantiene como un espacio “profundamente machista”.

Así, contundente, la socióloga especializada en política y género Dalia Barrera Bassols reconoce como un avance que fueran postuladas 40 por ciento de candidatas a diputaciones y senadurías, aunque insiste en que aún falta mucho para que las mujeres reciban un trato equitativo al interior de los partidos.

En entrevista, la también investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y autora de diversos libros sobre participación política femenina, lamenta que –sin importar cómo– los institutos políticos cumplieran la cuota sólo para “quedar bien” ante organismos internacionales como el FMI o el Banco Mundial, que consideran un índice de desarrollo el que haya más mujeres en cargos públicos.

EXCLUIDAS

–¿Qué opina de que los partidos cumplieran la cuota de género hasta después de los dos emplazamientos del IFE?

–En un principio nadie se quedó feliz. Unos trataron de cumplir, otros alegaron que no había suficientes mujeres y hasta señalaron que esta norma iba en contra de los derechos de los varones, al final el cumplimiento de las cuotas de género es un paso adelante.

“Pero el tema es que en la cultura política se sigue considerando ilegítimo que las mujeres ocupen espacios. De hecho hay una campaña insistiendo en que llegar por cuota no es llegar por méritos, cuando en realidad hay suficientes aspirantes con trayectoria, capacidad y experiencia.

“El tema se maneja como un regalo para una bola de mujeres ineptas; lo implícito es que son ineptas porque se cree que si tuvieran capacidad y estuvieran al nivel de los varones, pues entonces no habría necesidad de cuotas”.

–¿La participación política femenina cambia con este mínimo de 40 por ciento de candidatas?

–En la vida política el acceso de las mujeres a ciertos cargos es una expresión de lo que es la cultura política: un espacio profundamente machista. Por eso se necesita voluntad política del Estado y de la sociedad para transformar esta forma de representación del mundo.

“Esto es muy complejo porque hay varios mecanismos de exclusión. Excluir es parte de los elementos que van a entrar en juego, porque si se tiene que cumplir un porcentaje de mujeres viene la rebatinga para que éstas sean las que están en los grupos que tienen más poder.

“Si tiene que haber una mujer y ya no nos queda de otra, está bien, pero que sea de mi grupo (piensan los hombres en los partidos). En los grupos de poder se utiliza el asunto del género para negociar”.

AUTORITARISMO

–¿Significa que las candidatas utilizan el género para ganar votos?

–Hay dos niveles. Las mujeres tenemos el mismo derecho que los hombres para ocupar un puesto de representación o un cargo, y para llegar a eso tenemos que estar en igualdad de circunstancias en las candidaturas si no, no vamos a llegar.

“Después falta que nos elijan los votantes, pero como derecho va más allá a si perteneces a un partido de derecha, izquierda o centro, o si perteneces a la corriente tal o cual.

“Todo esto tiene que cambiar porque tiene que ver con la cultura política que no se basa en derechos, en una normatividad trasparente y limpia, ni en las trayectorias de las personas. Todos son acuerdos por debajo del agua, de las cúpulas que todo lo gobiernan y lo deciden, de las formas autoritarias del poder”.

–¿Gana la democracia con candidatas acusadas de ser hermanas, esposas o familiares de líderes políticos?

–No hay instituciones ni prácticas políticas acordes con el ejercicio democrático del poder, ni para hombres ni para mujeres. Además tenemos una construcción ideológica en la que las mujeres no tienen este derecho, (se dice que ellas) lo usurpan.

“Siempre hay comentarios agresivos contra una mujer que tiene poder, se le desprestigia. El desprestigio es para quitarle peso, porque finalmente se le dice: ‘regrésate a tu casa, a los trastes, este no es tu lugar’”.

“La mayoría de las y los mexicanos seguimos pensando que no es justo (que las mujeres lleguen al poder) porque ‘no es legítimo o no tienen las mismas capacidades’”.

Con información de: Anayeli García Martínez/CIMAC

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