La justicia para las mujeres

En este mes que se celebra el Día Internacional de la Mujer y todos hablamos sobre la igualdad de oportunidades y la eliminación de la discriminación por motivo de género, es importante recordar que la justicia mexicana está condenada por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos de la Organización de Estado Americanos por la negación de justicia a las jóvenes que fueron asesinadas en el llamado caso del “Campo Algodonero”.
Se trata de una sentencia histórica que implica a todo Estado mexicano y, en especial al conjunto del sistema de procuración y administración de justicia. No se condenó a una persona o a un conjunto de personas por uno o varios casos, sino a todo el Estado por la negación reiterada y sistemática de justicia a las mujeres y a sus familias. La condena señala a México por su tratamiento a las mujeres en los casos de feminicidio.
El caso que detonó este proceso fue el asesinato de la niña de 15 años Esmeralda Herrera Monreal, cuyo cuerpo apareció en  un campo algodonero cercano a Juárez en noviembre 2001. A este se sumaron otros casos muy similares en los que las autoridades mintieron a los familiares, fabricaron pruebas, negaron evidencias, inventaron culpables y cerraron las investigaciones antes de resolverlas.
La conducta del Estado mexicano fue considerada como la de un criminal. Las sentencias que recibió nuestro país están redactadas en los términos siguientes:
La mera lectura de estas declaraciones llena de vergüenza a cualquier mexicano  porque cuando un Estado recibe una condena de estas características se está implicando no sólo a las altas autoridades y a los directos implicados en las investigaciones, sino al conjunto de la sociedad que tolera este tipo de conductas.
México está obligado a cumplir una condena que implica la reparación de los daños a la reforma de su sistema de procuración e impartición de justicia y a otorgar garantías internacionales de que no se repetirán estas conductas.
Lamentablemente no se han cumplido la mayor parte de las obligaciones que implica la condena y tenemos el riesgo de convertirnos en un Estado reincidente en sus crímenes contra las mujeres.
En este mes el homenaje que merecen las mujeres mexicanas es que nuestro país cumpla con todas y cada una de las declaraciones del caso del “Campo Algodonero”, que no se repita la historia de corrupción y abuso contra las mujeres y las familias afectadas y se persiga, encuentre y condene a los responsables de los crímenes y a los responsables de negar la justicia.
El tratamiento de nuestro país a los feminicidios ha sido no sólo  una vergüenza, sino también un crimen por el cual México está condenado en las instancias internacionales y debe reparar los daños de manera justa.
Lamentablemente las altas cifras de feminicidios y la negación reiterada de justicia para las familias es coincidente con sociedades como la nuestra donde en muchos hogares impera la violencia doméstica contra las mujeres y los niños.
Entre las acciones para prevenir nuevos casos como los del “Campo Algodonero”, deberíamos incluir campañas efectivas para la prevención y medidas para el castigo de la violencia contra las mujeres.

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