El autoritarismo disfrazado de «Mañanera»

MARIA DEL SOCORRO CASTAÑEDA DÍAZ

Quienes ya sea por accidente, por interés genuino o por cualquier otra razón tienen la paciencia de seguir este espacio, habrán notado que, desde que comenzó la tan desafortunadamente bautizada Cuarta Transformación, he estado haciendo observaciones constantes que obedecen no a una antipatía personal ni mucho menos a un exceso de pasión al escuchar al presidente López Obrador, sino que son más bien un intento de plasmar lo que observo sin dejarme dominar por el hígado, aunque a veces sinceramente me cueste trabajo controlar las emociones.

Hace meses que sigo la famosa conferencia de prensa mañanera, lo hago desde el primer día y solamente hasta ahora he caído en la cuenta de que, aunque, como miles de personas escucho diario al presidente, no sé (al igual que esos miles de seguidores) cómo está gobernando, qué está haciendo y cuáles son los beneficios reales de su Cuarta Transformación. En realidad, lo que tengo gracias a ese “diálogo circular” que presencio todos los días, es una idea muy general de lo que él quiere que los mexicanos sepamos, porque en ese ejercicio de aparente apertura, como todo el auditorio, escucho las ocurrencias de mi gobernante y me entero de los mensajes que, a través de la prensa, envía ya no digamos al pueblo bueno y sabio, que a todo le dice que sí, sino a sus adversarios, a quienes por lo que se ve no ha dejado de detestar profundamente.

No he tenido el tiempo de hacerlo, pero he pensado más de una vez en iniciar un registro, un conteo de las veces que el señor López Obrador ha pronunciado las palabras “conservadores”, “neoliberales”, “prensa fifí”, “fifís”, “corruptos”, “hipócritas”, “adversarios” y demás expresiones básicas de su también muy básico vocabulario.

Tampoco he tenido la calma de contabilizar los pasajes de la historia de México a los que Andrés Manuel ha hecho referencia en cada una de sus mañaneras, pero me atrevería a decir que al menos un par de veces a la semana, el mandatario relata algún episodio que desde su punto de vista es pertinente para evadir respuestas concretas y con base en el pasado remoto, explicar la situación actual.

Con todo y sus detalles folclóricos y la aparente capacidad de escuchar del mandatario, debo decir que la mañanera no es, para nada, un informe fidedigno sobre lo que su gobierno hace realmente por este país. Es, en cambio, una oportunidad del personaje para decir lo que quiere, atrayendo los reflectores y limitando con ello las posibilidades de la prensa para cuestionar o abordar otros temas. Y no sólo eso: la mañanera ha sido la oportunidad que ha aprovechado López Obrador para neutralizar, exhibir e incluso veladamente amenazar a los periodistas que se han mostrado como unos verdaderos novatos, y cuando unos pocos se han atrevido a enfrentar al mandatario, de inmediato se les ha catalogado como los peores impertinentes, retrógradas y tendenciosos, y ante ellos, ante esos pérfidos y malintencionados, el pobre señor presidente no tiene otro remedio que ejercer su derecho de réplica, como si en lugar de responder con su trabajo se tuviera que poner los guantes, subirse al ring y enfrentarse al cuarto poder como si fuera su peor enemigo.

Insisto en la idea de que en las dos horas diarias que AMLO dedica a hablar con la prensa en realidad poco o nada muestra acerca de sus verdaderas acciones de gobierno. En cambio, se concreta a reafirmar cada día que hoy por hoy, es el presidente de México, y que a quien no le guste no podrá siquiera mostrar su descontento ni hacer observaciones. La mañanera es, con todo respeto, una muestra de autoritarismo disfrazada de apertura que la prensa permite y al mandatario conviene.

Esa sobreexposición del presidente diga lo que diga, no es una demostración de lo que hace, ni de la eficacia de su gobierno. Es una modalidad de propaganda y nada más, y encima de todo, con el paso del tiempo y a partir de un cansancio lógico tanto de él como de los periodistas, podría volverse en su contra. De hecho, ya está sucediendo, sobre todo en los últimos días, en los que López Obrador se ha dejado ver como si fuera todavía el bravucón candidato lleno de ocurrencias, obsesionado por hacer quedar mal a sus rivales y con pocas salidas inteligentes para proponer soluciones concretas a los problemas más graves.

Y así, de mal en peor, el presidente con complejo de candidato ha mostrado una tremenda escasez de recursos que resulta preocupante porque en el país se vive un momento delicado, particularmente en materia de seguridad.

Las 14 personas fallecidas a manos de la delincuencia organizada en Minatitlán, Veracruz, fueron el detonante para una serie de acusaciones y desacreditaciones de parte de los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón. El problema fue que al parecer a AMLO se le olvidó el tema tan delicado y en lugar de hablar sobre el asunto, en Twitter se limitó a defender otro asunto no menos delicado: su decisión de anular con un memorándum la reforma educativa. Para ese asunto, el presidente sí tuvo palabras muy fuertes: “Callaron como momias cuando saqueaban y pisoteaban los derechos humanos y ahora gritan como pregoneros que es inconstitucional hacer justicia y desterrar la corrupción. No cabe duda de que la única doctrina de los conservadores es la hipocresía. Son como sepulcros blanqueados”[1].

Nada que ver con el asunto de Minatitlán, sobre el cual el presidente no se pronunció de inmediato y ante el que, como ya comenté, Vicente Fox y Felipe Calderón se mostraron implacables, al calificar a López Obrador como un mentiroso[2].

Definitivamente la Semana Santa no ha sido el mejor momento del presidente, que tuvo, eso sí, la genial ocurrencia de citar a Jesucristo el Viernes Santo: “[…] qué bello es parafrasearlo: bienaventurados los pobres, los humildes, los que lloran, los que padecen de persecución, los que tienen hambre y sed de justicia, y los de buen corazón”[3]. Se nota que el mandatario andaba muy espiritual, aunque más tarde se mostró poco sensible ante los hechos concretos. Se nota también que recordar la Pasión de Jesús inspiró a más de uno, y dio pie para que Felipe Calderón, disparara a quemarropa: “En consulta popular, el pueblo sabio votó: ¡crucifícalo! Son los problemas cuando se ignora la ley”[4].

Total: guerra santa de twittazos, eso fue lo que ocurrió, mientras el pueblo bueno y sabio que frecuenta las benditas redes sociales decidió, tras los hechos de Minatitlán, hacer de #AMLORENUNCIA un trending topic a nivel mundial.

Lo peor del caso es que el presidente de la República nuevamente ha dejado ver su nula incapacidad de vivir aquí y ahora, y ni más ni menos que ante los veracruzanos, a quienes debió considerar los más agraviados por la tragedia, sólo alcanzó a decir que la violencia tiene su origen en el hecho de que le entregaron un país en crisis, “un cochinero” que está limpiando, pero prometió una vez más, cual candidato en plena campaña, que la situación va a mejorar[5].

Total: cero respuestas prácticas, muchas acusaciones al aire, guerra de descalificaciones y mientras, los ciudadanos de a pie vivimos preocupados porque en realidad, nada de lo que AMLO ofreció se está cumpliendo, y el hombre sigue encasillado en pensar en el pasado sin ofrecer ya no digamos un futuro, sino al menos un presente un poco más decente para todos, y no sólo para quienes lo favorecieron con el voto, que por cierto, empiezan a mostrar su preocupación porque saben que son los directos responsables del desastre que se avecina.

Porque con todo respeto para las personas que le dieron a López Obrador la posibilidad de ser presidente, si no es a ellas, ¿a quién más le podríamos reclamar? ¿Al PRI, por habernos impuesto a Enrique Peña, quien con su incompetencia y su avidez fue la principal causa de la derrota de José Antonio Meade? ¿Al PAN y a su candidato, por haberse fracturado en modo tal que la desbandada le quitó los votos que podrían haberle dado el triunfo? ¿Al Bronco y a Margarita Zavala, por haber logrado fraccionar las preferencias electorales? Me parece que esas son situaciones al margen, si consideramos que más de 60 por ciento de los furiosos votantes se volcaron a sufragar a favor de Andrés Manuel. Me recuerdan una frase vista en algún rincón de Internet, que dice, irónica: “érase una vez una cigarra que, enojada con la hormiga, votó por el insecticida”.

Lo que está ocurriendo en México, sinceramente, va más allá de redes sociales y de amor u odio por una “cabecita blanca”. Lo que está pasando incluso raya en el surrealismo, y es preocupante porque no podemos seguir tolerando que, en medio de sus ocurrencias, el presidente nos siga retando y continúe mostrando que poco le importa equivocarse, mientras lo favorezcan los fieles seguidores que, reconozcámoslo, todavía le quedan y que además, hoy más que nunca confirman con su actitud de confrontación y defensa incondicional que en nuestro país estamos viviendo un populismo que empieza a ser preocupante.

Y antes que los simpatizantes del de Macuspana decidan que es momento de crucificarme, me permito citar a la investigadora de la Universidad de Salamanca Flavia Freindemberg y su definición de populismo: “’estilo de liderazgo’, entendido este como la relación directa, personalista y paternalista entre líder-seguidor, en la que el líder no reconoce mediaciones organizativas o institucionales, habla en nombre del pueblo y potencia discursivamente la oposición de éste con “los otros”, busca cambiar y refundar el statu quo dominante; donde los seguidores están convencidos de las cualidades extraordinarias del líder y creen que gracias a ellas y/o al intercambio clientelar que tienen con él (tanto material como simbólico) conseguirán mejorar su situación personal o la de su grupo”[6]. Y sí. cualquier parecido con la realidad mexicana no es mera coincidencia. Lo que más me preocupa es saber que muy probablemente, el tiempo me dará la razón.

[1] Disponible en https://twitter.com/lopezobrador_/status/1119623697797734400

[2] Disponible en https://www.nacion321.com/gobierno/fox-y-calderon-se-unen-contra-amlo-y-lo-llaman-corrupto-mentiroso-un-desastre

[3] Disponible en https://www.puntomedio.mx/amlo-comparte-mensaje-a-proposito-del-viernes-santo/

[4] Disponible en https://twitter.com/FelipeCalderon/status/1119590081419935744

[5] Disponible en https://www.eluniversal.com.mx/nacion/nos-entregaron-un-pais-en-crisis-un-cochinero-pero-lo-estamos-limpiando-amlo?fbclid=IwAR3eYHvBrARozJX7m5szWM9pyr8pNzXhrLLurzYodBRHpp30YBSQoElx7AQ

[6] Disponible en https://works.bepress.com/flavia_freidenberg/74/  

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x