CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
Rodrigo Reyes Mugüerza llegó al Foro por la Transformación de Cieneguillas como secretario general de Gobierno y salió convertido en uno de los protagonistas de la conversación política sobre la capital.
No hubo anuncio de candidatura ni designación partidista. Hubo un micrófono, un mensaje alineado con el discurso del todavía inquilino de La Casa de los Perros y una coincidencia que difícilmente pasa inadvertida: Morena acaba de abrir el registro para quienes aspiran a encabezar sus coordinaciones municipales, el primer escalón de la ruta hacia las alcaldías de 2027.
¿Fue un espaldarazo del gobernador? La pregunta está sobre la mesa. La respuesta, por ahora, no.
El foro se presentó como un ejercicio de cercanía entre gobierno y ciudadanía. En Cieneguillas, David Monreal habló de los resultados de su administración y de los recursos destinados a infraestructura y política social.
Rodrigo Reyes, por su parte, defendió el balance gubernamental, destacó los programas educativos, las carreteras y las acciones de seguridad, y llamó a mantener la unidad del movimiento. También anunció que las actividades del gobierno llegarán a otras zonas del municipio capitalino, aunque sin precisar fechas ni acciones concretas.
El acto tuvo una finalidad institucional declarada, pero su escenario también adquirió una lectura política. Y es ahí donde la presencia de Reyes cobra relevancia.
El secretario no es un funcionario improvisado en esa conversación. Lleva tres años al frente de la Secretaría General de Gobierno y ha participado en la articulación de las estrategias estatales de seguridad y en la elaboración de las agendas de la Paz, del Bienestar y del Progreso. Él mismo ha presentado esas responsabilidades como parte de su experiencia para dar el siguiente paso.
Reyes confirmó su aspiración a gobernar el municipio donde nació. Ha dicho que quiere continuar su carrera dentro del movimiento y que su objetivo es recuperar la capital. Puso sobre la mesa asuntos reconocibles: rescatar el Centro Histórico, mejorar los servicios públicos, integrar las comunidades, atraer inversiones y evitar retrocesos en seguridad. También estableció un límite en su propio discurso: primero debe cumplir con la responsabilidad que actualmente desempeña.
La aspiración está expresada por el propio interesado. Lo que falta conocer es cómo piensa convertir ese propósito en una propuesta municipal capaz de sostenerse más allá de su posición dentro del gabinete.
El calendario partidista añade presión. Morena abrió del 8 al 18 de octubre el registro en línea para las coordinaciones municipales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
La convocatoria contempla la valoración de perfiles y establece la encuesta como mecanismo de definición, sin excluir las facultades de la Comisión Nacional de Elecciones para resolver mediante consenso. También establece restricciones contra el influyentismo, el amiguismo, el nepotismo y el uso de recursos públicos para promover aspiraciones.
Las reglas colocan el desafío en sus términos: construir respaldo sin confundir la estructura del partido con las instituciones de gobierno.
En ese terreno, la posición de Reyes merece atención. No porque su presencia en un foro pruebe que recibió una ventaja indebida, sino porque un secretario general dispone de una tribuna institucional que otros aspirantes no necesariamente tienen. La diferencia existe; la cuestión es cómo se administra.
Las mediciones difundidas sobre la contienda capitalina ofrecen otro elemento, aunque exigen cautela. Una gráfica atribuida a una encuesta telefónica levantada el 15 de septiembre coloca a Reyes con 30.6 por ciento y a Mariano Casas con 27.2. La distancia es de 3.4 puntos.
Mientras tanto, los nombres comienzan a ocupar espacios, las imágenes circulan y cada aparición pública alimenta interpretaciones. Reyes tiene experiencia en el gabinete y una aspiración declarada. Pero la exposición pública no equivale a una candidatura asegurada.
Gobernar Zacatecas capital exige algo más que acompañar el balance de la administración estatal. La ciudad tiene problemas propios, desde el deterioro de su Centro Histórico hasta la calidad de los servicios y la relación entre la zona urbana y sus comunidades.
Quien aspire a dirigirla tendrá que explicar qué hará, con qué recursos y bajo qué prioridades. La consigna de recuperar el municipio necesita convertirse en un programa verificable.
Por eso, el foro importa menos como ceremonia que como señal. Rodrigo Reyes ocupó un lugar visible en un acto encabezado por el gobernador, justo cuando el partido abre una nueva etapa de competencia interna.
Puede leerse como una muestra de cercanía política; no alcanza, por sí solo, para afirmar que David Monreal ya decidió respaldarlo.
Las próximas semanas dirán si esa visibilidad se traduce en organización, respaldo partidista y propuestas concretas.
Hoy, la fotografía puede sugerir un acuerdo. La decisión todavía está por confirmarse.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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