Jerez… Miel y veneno a la vez

RICARDO EVODIO CABRAL VERA

Que se acabó la fiesta…

La Feria de Primavera llegó a su fin, con sus aciertos y errores, con aspectos dignos de destacar y situaciones que tendrán que corregirse en una sola oportunidad más que tendrá el actual gobierno para enmendar.

Ahora viene la siguiente y quizá más importante fase, la de la rendición de cuentas, esperando que aquello de feria diferente no sea sólo una frase publicitaria, sino que se refleje en una claridad total a la hora de conocer los números, con absoluta transparencia y sobre todo, que sean cifras creíbles.

Si bien es cierto que Jerez no puede reinventarse cada tres años, también hay que ser insistentes en el sentido de que nadie está obligado a repetir modelos, aunque la continuidad de los proyectos siempre será algo digno de reconocer. También es natural que cada administración aplique su sello propio y más si se busca mejorar; claro que corre el riesgo de empeorar.

La feria siempre será la feria, con altibajos y adecuaciones, con nuevas ideas e incluso con el éxito o el fracaso y lo será mientras mantenga ese toque de tradición que si bien ya no es el atractivo principal de las grandes masas, mantiene el sentido de fiesta pueblerina que seguramente le dio origen, con fines comerciales para ofertar los productos propios de la región, especialmente del campo o las artesanías, mezclado con el arte, la cultura y la competencia en el desarrollo físico e intelectual.

Expectativa cumplida

Dentro de las expectativas que el gobierno actual estableció y lo que la sociedad esperaba en estos primeros meses de gobierno, la feria de primavera ocupó los primeros niveles de preocupación, sobre todo en el sentido de si la administración entrante estaría en posibilidades de dar continuidad a lo realizado por sus antecesores inmediatos.

Y si se considera que el punto de coincidencia fue que el festejo no podía volver atrás, a los niveles kermés gigante, se puede decir que las expectativas se cumplieron en lo que corresponde al nivel de artistas del teatro del pueblo, sin el ánimo de establecer comparativos entre los artistas que vinieron en el pasado y los que se presentaron ahora ni mucho menos en cuestión de las cifras alegres de asistencia, en ocasiones poco creíbles.

Si bien hubo otra vez asistencia importante, lo cierto es que también se presentaron artistas con menos capacidad de convocatoria de la que los empresarios de los bares, hubieran esperado.

Pero por otro lado, hay que decir que el programa se cumplió al cien por ciento y el programa se desarrolló en forma normal, aunque un poco tarde la presentación de los estelares, según lo refieren muchos comentarios en redes sociales.

Feria de prestigio

Dicho por el cantante Julión Álvarez es digno de tomarse en cuenta el comentario de que la de Jerez, es una de las ferias de prestigio a nivel nacional, aunque hay que decir que el señor ha mostrado en todo momento ser un personaje cortés y educado, que evidentemente no diría lo contrario de un lugar que lo arropa de esta manera, aunque tuviera motivos para hacerlo.

Lo cierto es que nuestro municipio ha entrado en un modelo de feria similar al que se realiza en muchas partes del país, donde los palenques han dejado de ser los principales escaparates para apreciar a los artistas del momento; ahora los teatros del pueblo se visten de gala y dependiendo de la capacidad de cada uno, integran atractivos carteles.

De ahí la insistencia del cantante chiapaneco, conocido como el rey de la taquilla, en el sentido de que las autoridades de lugares como Jerez hacen un gran esfuerzo por traer artistas de jerarquía y que el público pueda disfrutar, en forma gratuita; el propio Julión hablaría tres días después en la Feria de Texcoco, sobre los costos de los boletos que en reventa alcanzaron seis o siete veces de su costo, así hubo quien pagó hasta 10 mil pesos por presenciar su actuación en el palenque.

Inevitables comparaciones

La feria llegó a su fin y viene ahora la inevitable comparación, aunque hay que decir que quienes gustan de hacerla o provocarla, sobre todo cuando ésta surge con afanes políticos, casi nunca tendrán una opinión de manera objetiva, ya que siempre estarán equilibrando la balanza hacia el lado que juegan.

Que si hubo menos público, que si el programa bajó de calidad con respecto a los tres anteriores, que si el escenario es menos visible, o que ahora se aprecia más de cerca desde cualquier lado, que hay mejor acceso, con mayor agilidad y la seguridad es menos molesta; que los bares ya no están a 90 metros del artista, que ahora no hay zona vip, que sí hay privilegios a funcionarios y familiares, que si vinieron los migrantes, que no vinieron, en fin.

Sería injusto no reconocer que fue la administración de José Manuel Viramontes Rodarte la que se atrevió a asumir riesgos y dar el gran paso, pero habría sido imperdonable volver a los tiempos de la kermesota, de ahí la importancia que el gobierno de Fernando Uc Jacobo optara por la continuidad.

Ya será la historia la que juzgue el paso de cada uno, si se considera necesario, pero las comparaciones de los quedabién, salen sobrando para uno y para otro.

Aspectos por corregir

Las exigencias de nuestra feria son muy diferentes a las del siglo pasado, las costumbres y hasta la forma de celebrar son diferentes, pero tampoco puede volver atrás, quizá podría controlarse un poco el desorden sobre todo del Sábado Santo especialmente en lo que se refiere a depósitos y recolección de basura, sanitarios públicos y cuidado de edificios y jardines; el escandaloso nivel en el consumo de alcohol, a final de cuentas es responsabilidad de quien lo hace, más que de la autoridad.

Indudablemente hay aspectos que corregir, aunque sobra insistir que no hay tiempo para pruebas ni aprendizajes, pues quizá para Uc Jacobo sea la única feria como presidente, puesto que dentro de un año podría estar bajo licencia del cargo; para dentro de dos simplemente no se puede futurizar, hay posibilidades pero todo puede pasar.

Lamentablemente hay personas con cierto nivel de decisión en el gobierno municipal y en la feria misma, que no terminaron por asumir su función y se dedicaron sólo a aprovechar su  momento porque quizá no tendrán otra oportunidad. Mientras tanto otros han tenido que redoblar esfuerzos para sacar adelante su trabajo y resolver los asuntos de quienes fingen trabajar o sólo van para la foto con el artista.

Hay muchos detalles por corregir; la feria fue mucho más que sólo teatro del pueblo, pero desafortunadamente el público se dio cuenta que había otras alternativas, hasta que los medios de comunicación daban la nota de que había pasado el evento del Teatro Hinojosa, la Plaza Tacuba, o el jardín principal.

En materia de deportes se sabe por ejemplo que hubo varios eventos, pero gozaron de muy poca difusión.

Destacable

De destacar las labores de limpieza del primer domingo por la mañana, el día más crítico tras la gran cantidad de basura y excremento de caballo acumulado durante el llamado Sábado de Gloria.  Se asignó más personal provisional contratado, aunque los residuos de estiércol no han desaparecido del todo, prevalecen muchas manchas amarillas en los emboquillados del nuevo piso.

La limpieza se repitió durante varios días de la festividad y en algunos casos fueron los dueños de fincas habitadas o personal de comercios los que realizaron el trabajo para procurar dejar completamente limpio.

Hay que resaltar la mesura de la clase política en la cabalgata e incluso durante las corridas de feria, aunque algunos sí salieron con el objeto de darse a ver en la tradicional pasarela, al no ser año electoral, su presencia tuvo poco o nulo impacto mediático.

Lamentable que se le dé tan poca importancia a la organización de un evento tradicional e importante como es el desfile de feria, que parece realizarse sólo como relleno; ciertamente afecta que las instituciones educativas estén en periodo vacacional y o puede echarse manos de bastoneras, bandas de guerra y otros, pero pudo preverse con antelación y hacer algo digno, como lo rezó por mucho tiempo el olvidado lema del Patronato de la Feria “por un Jerez a la altura de sus tradiciones”.

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