Presagio de un holocausto político en Zacatecas

RAÚL SILVA 

Como dice la canción: ¡y llegaron las nieves de enero! (aunque sea solo una). El miércoles pasado los zacatecanos fueron sorprendidos por una inusual nevada, y al igual que hace seis años las calles y cerros se vistieron de blanco.

Casualidad o coincidencia, pero hace exactamente seis años también fue año electoral, y la nevada del 2010 parecía un presagio de una ventisca de cambios políticos en Zacatecas.

Ese año, la izquierda perdió las elecciones, la gubernatura y la mayoría de diputaciones locales. Con ello, el PRI recuperó el territorio perdido 12 años atrás, cuando Ricardo Monreal les robó el triunfo de la mano del PRD.

La nevada, justo en la víspera del comienzo de la contienda electoral, pudiera avizorar que este año también habría cambios en el mapa político de la entidad, pues el descontento social pesa desde ahora.

Si hace seis años fue el adiós de la izquierda en la gubernatura, quizás sea este año el adiós del tricolor, es decir, que se geste su holocausto político.

Las cosas no le han salido del todo favorables a Miguel Alonso, actual gobernador de Zacatecas; no cuando se ha dedicado a endeudar las arcas estatales, cuando ha priorizado las obras superficiales por encima de las sociales.

Recuerdo que hace seis años, Miguel Alonso criticaba a su antecesora Amalia García por el proyecto de ciudad administrativa, el palacio de convenciones, la plaza bicentenario y el nuevo hospital general de Zacatecas.

Y ahora, lo que escupió al cielo le cayó encima. Se le olvidó a “nuestro” gobernador sus señalamientos, y sencillamente dejó de la obra social y prefirió darle salida a obras de relumbrón.

Muestra de ello fue la conmemoración del centenario de la Toma de Zacatecas, la remodelación de espacios emblemáticos y la edificación de foros para el espectáculo. ¿Cuál fue el beneficio para el pueblo?, ninguno.

La cosa no termina ahí, desde el inicio de su gestión, el priísta siempre encaminó sus esfuerzos a recuperar la seguridad del estado, cosa que hasta ahora no ha ocurrido por la ola de violencia que aun azota la entidad.

Durante su mandato, ha destinado más de tres mil 500 millones para construir dos batallones militares, cinco Unidades Regionales de Seguridad (Unirse) y aumentar el número de policías estatales. Al parecer la inversión ha sido inútil.

Al igual que la nevada, los electores pueden dejar congelada a la actual administración y a su candidato a la gubernatura, Alejandro Tello, ante la desastrosa administración pública que ha desarrollado durante estos casi seis años.

Lo cierto es que poco importa lo que haga o deje de hacer Miguel Alonso, el ya casi tiene listas sus maletas para emprender el vuelo lejos de Zacatecas, donde nadie pueda hacerle señalamientos o criticas, por aquello de que tiene la piel muy débil.

Una vez que caiga todo por su propio peso, el aún gobernador no será bien recibido en la entidad, pues tristemente la ciudadanía se dará cuenta que fue tildada, y verá que Miguel Alonso fue el gobernador, no de la gente ni de las causas sociales, sino el de la superficialidad y el egocentrismo.

Quién sabe si los errores de la actual administración estatal frenarán las aspiraciones políticas de Alejandro Tello, íntimo amigo del gobernador, o si los zacatecanos volverán a creer en el sueño guajiro que les pintan.

Periodista Independiente

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest

1 Comment
Oldest
Newest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments
1
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x