La deslumbrante carrera científica de Iván Moreno en iluminación LED

Zacatecas, Zac.- «Cuando llegué a trabajar en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y definí mi nuevo tema de investigación, alguien me preguntó ‘¿Para qué estudias la iluminación LED? En el mundo le dan usos eléctricos, no para iluminar’, eso fue hace 12 años», reveló el doctor Iván Moreno Hernández. Hoy sus estudios han sido reconocidos a nivel mundial e incluso aplicados en ciudades completas, reduciendo entre 60 y 80 por ciento el consumo energético de su alumbrado mediante el uso de tecnología LED.

«Yo soy cien por ciento ‘hecho en México’ ya que toda mi formación académica la he llevado aquí, en mi país», comentó. Moreno Hernández es docente e investigador de la Unidad Académica de Física de la UAZ desde 2003. Estudió Ingeniería Física en el Tecnológico de Monterrey y es doctor en Ciencias (Óptica) por el Centro de Investigaciones en Óptica (CIO) de la Universidad de Guanajuato (UG). Es miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Su área de investigación es la óptica aplicada con especialidad en iluminación, color, instrumentación y visión humana. Es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos, el ICO-ICTP Gallieno Denardo Award en el 2011, otorgado por la International Commission for Optics (ICO) y por el International Centre for Theoretical Physics (ICTP), en Trieste, Italia; así como por parte de la Optical Society of America en 2013.

A la par de ello, trece de sus artículos científicos han sido reconocidos en las listas de los más descargados a nivel internacional. Hasta la fecha es editor de las revistas científicasJournal of Solid State Lighting y Journal of Photonics, así como de la revista de divulgación científica eek’ del estado de Zacatecas. Ha sido invitado especial para impartir conferencias en Taiwán, Colombia, Estados Unidos, Canadá, Holanda, Costa Rica, Italia, Bélgica, China y Japón.

«Ser un buen científico es como ser un atleta de alto rendimiento. Ocupas dedicarte al 100 por ciento en investigaciones y luchar todos los días por conseguir superar tus metas. He llegado a escuchar que ser exitoso en la ciencia es cuestión de suerte, definitivamente no es así», asegura.

Esfuerzo y dedicación

Explica que desde niño le gustaba realizar experimentos. Llegó a coleccionar insectos porque llamaban su atención las variedades dentro de sus formas, colores, tamaños, movimientos. «Yo quería ser científico, porque quería hacer cosas mágicas, me encantaba crear cosas nuevas». Sin embargo, durante su adolescencia, olvidó el gusto por la ciencia.

Durante la preparatoria tuvo una crisis académica y reprobó varias materias. Sus papás le pidieron que buscara trabajo y así comenzó un periodo como empleado. Primero como operador de maquinaria en una rosticería, después como empacador de duraznos en una bodega y posteriormente como promotor de una escuela de computación, donde repartía volantes de casa en casa. «Así fue como continué con mis estudios en la preparatoria abierta. Tuve que ser muy dedicado, entonces me hice más responsable, vi que el estudio y el trabajo logran dar frutos, así logré terminar en un año tres semestres de la prepa», explicó.

Durante ese tiempo de autoestudio, recordó su infancia y su intención inicial de ser científico, entonces se decidió por estudiar Ingeniería en Física. En ese tiempo, Iván Moreno solo encontró tres opciones para estudiar esa carrera en México, las tres universidades eran privadas y caras. Le comentó a su papá, quien decidió apoyarlo para que siguiera estudiando.

Becario Conacyt

Iván Hernández comentó que cuando inició su carrera en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), campus Monterrey, su sueño era aportar algo a la humanidad, por lo que no se distrajo fácilmente, sino que volcó toda su creatividad en la física, invirtiendo ese talento en buscar nuevas ideas y generar resultados.

Al respecto detalló: «Con base en mi historial académico cualquiera creería que no podría llegar lejos, ni siquiera terminar una carrera; pero fue todo lo contrario. Me enfoqué muchísimo en el estudio, me encantaba lo que hacía y llegué a graduarme con muy buenas calificaciones», describió.

Posteriormente, obtuvo una beca por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para estudiar en el CIO de León, Guanajuato. Ahí realizó su proyecto de investigación de tesis acerca de interferometría y diseño óptico (prisma) bajo asesoramiento de la doctora Marija Strojnik, excolaboradora de la NASA, y el doctor Gonzalo Páez.

Hasta hace algunos años, el CIO permitía estudiar el doctorado bajo un riguroso programa académico, donde los estudiantes podrían acceder directo, sin pasar por la maestría. Esto con la condición de cumplir en tiempo y forma los procesos de titulación. Sin embargo, los procedimientos de investigación solían llevar a los estudiantes más tiempo de lo planificado inicialmente, razón por la cual la generación de la que formó parte Iván Moreno fue la última que se ajustó a este sistema, siendo él y otro de sus compañeros los últimos titulados bajo dicha circunstancia.

Investigación y docencia

Al terminar el doctorado en 2003, empezó a trabajar como docente en la Unidad Académica de Física de la UAZ; pero aunado a esto, quiso continuar con sus investigaciones. En seguida llevó a cabo sus primeros dos estudios, ambos sobre aplicación de LED como iluminación. Uno de estos proyectos fue apoyado por el sistema de Proyectos Federales de la UAZ y el otro por el Conacyt.

En el 2006, tras impartir una conferencia en Canadá, fue invitado a realizar una estancia para colaborar en un proyecto en Taiwán. «Generalmente uno hace solicitudes para estancias de investigación, esta vez yo recibí la invitación, lo cual me hizo sentir muy honrado. Estuve allá durante cinco meses y medio, ya que mi responsabilidad con mi trabajo actual me impidió estar más tiempo. No obstante, mi estancia allá también fue muy fructífera y mi trabajo tuvo un impacto importante en mi historial», describió.

Poco a poco sus artículos fueron dándose a conocer en México y en el mundo. «Es difícil destacar a nivel internacional cuando trabajas en una universidad que no es tan reconocida mundialmente; sin embargo, aún en situaciones complicadas, me he mantenido enfocado en la investigación y es lo que me ha dado resultados. Los premios y reconocimientos no son el final, para mí representan una motivación para seguir trabajando» detalló.

La diferencia está en creer en sí mismo

El doctor Iván Hernández comentó que la diferencia entre dos científicos responsables y dedicados a sus estudios, el que solo uno de ellos logre destacar muchas veces radica en la creencia que él tiene acerca de sí mismo y su trabajo, es importante que el investigador esté convencido de que puede aportar algo a la humanidad.

«Alguna vez en mi vida escuché una conferencia. En ella aprendí que es importante creer en sí mismo para poder lograr lo que te propongas. Quienes dudan de sus investigaciones, por más buenas que sean, corren el riesgo de no trascender. Esto no solo se traduce al ámbito científico, sino a todas las áreas profesionales. No es cuestión de soberbia, sino enfocarse en tus acciones para lograr, no que tus palabras sino que tu trabajo hable por ti», concluyó.

LNY/AgenciaConacyt

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