La hora del planeta

El sábado pasado resultó un éxito la «Hora del planeta» en todo el mundo, más de cuatro mil ciudades en 135 países y territorios del mundo participaron de la iniciativa impulsada por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) -la más grande organización conservacionista independiente del mundo- para promover el ahorro energético.
Sin embargo, en Zacatecas no hubo la respuesta que se esperaba, es una verdadera lástima que en nuestro estado haya faltado voluntad política y un mayor compromiso ciudadano con tan importante causa.
En esta edición existió  un verdadero compromiso de la sociedad civil en el mundo, muchos países se involucraron de manera decidida con esta causa; notable fue el caso de España que fue el segundo país con más ciudades inscritas en la campaña (con 250), sólo superada por Canadá, con 422. Bélgica fue el tercer país en este ranking, con un total de 200 ciudades.
De este modo, la sociedad global demostró su preocupación genuina por revertir el cambio climático mediante la exigencia a los líderes políticos para que tomen las medidas necesarias, a partir de un compromiso real, respecto a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Inclusive China, país ampliamente criticado por su negativa de cambiar sus patrones de producción energética altamente contaminante, participó en este evento de concientización global; el sábado Pekín apagó durante una hora las luces nocturnas del tramo más conocido de la Muralla China, el de Badaling y Shanghái hizo lo propio con sus rascacielos más emblemáticos; lo que significó un gesto de buena voluntad por parte del gigante asiático.
Mención aparte merece la preeminencia que han adquirido las redes sociales, el internet y los medios de comunicación también como una pieza clave en la difusión de las reivindicaciones ambientales y por la salud del planeta.
La “Hora del Planeta” representa un acción global que busca la participación social en la lucha contra el cambio climático, con objeto de generar una conciencia ambiental, sobre todo entre niños y jóvenes, para validar la idea de que ya no tenemos tiempo ni otra opción que tomar acciones decididas para revertir el deterioro ambiental provocado por años de producir mercancías de manera irracional.
Durante décadas, las sociedades “desarrolladas” han operado bajo un modelo económico se rige por la oferta y la demanda y que no se trata de una simple ley que funciona por sí sola, sino de una demanda manipulada por la publicidad, por la creación de satisfactores artificiales mediante una oferta distorsionada por productos diseñados para perecer pronto y que acumulan sustancialmente la contaminación.
Después de casi un siglo de idolatría del “consumismo”, este modelo está muy cerca ya de llegar a sus límites. Hoy en día, los gobernantes no pueden ocultar la situación de que el planeta no resistirá el ritmo de consumo que han alcanzado los países “desarrollados”; y el que países “en vías de desarrollo” y emergentes buscan alcanzar a costa de la degradación ambiental. Por supuesto, es errónea la idea de quienes en los países periféricos han llegado a reclamar un supuesto derecho a tener el mismo nivel de “desarrollo”, aunque esto conlleve  aumentar las emisiones de carbono (CO2) y contribuya contaminar más nuestras tierras, bosques, ríos y mares.
Necesitamos trabajar por un cambio de modelo de desarrollo que permita ajustar los procesos económicos humanos a los límites biofísicos a los tiempos de regeneración y a las dinámicas de los ecosistemas, con criterios de equidad para que la redistribución y reparto igualitario de la riqueza ocupe un lugar central en la política y la economía. Es preciso construir una comunidad global que abarque la diversidad de la humanidad y comparta una visión común.
Por nuestra parte, seguiremos promoviendo el desarrollo sustentable al estimular a la gente para que se vean como ciudadanos de un solo mundo, los constructores de una civilización justa y próspera. Siguiendo este objetivo, en Zacatecas nos hemos dado a la tarea de optimizar el marco jurídico en materia hídrica y rural. Por ello, presentamos la LEY DE AGUAS PARA EL ESTADO DE ZACATECAS Y SUS MUNICIPIOS y la LEY PARA EL DESARROLLO RURAL INTEGRAL SUSTENTABLE DEL ESTADO DE ZACATECAS como parte de una amplia plataforma ambiental; concebida de manera integral para fomentar políticas públicas transversales que impulsen el desarrollo social y el cuidado ambiental.
Por último, vale la pena destacar que, sin duda, ahora estamos ante una gran disyuntiva: la sociedad de consumo vive entre la opción de mantener una economía inviable para el futuro de la humanidad ó cambiar sus modelos de producción y consumo a partir de modelos de desarrollo amables con el medio ambiente y socialmente justos. La primera opción implica prolongar el status quo dominante, es decir, el régimen de destrucción ambiental y de desigualdad social imperante. En cambio, la segunda alternativa representa la única solución posible para salvar al planeta; recordemos que es posible cambiar de economía y de modelo de consumo pero no de planeta y, justo ahora, el tiempo apremia.

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