SAÚL MONREAL ÁVILA
Apenas ayer comenzó a circular una encuesta de la casa encuestadora Enkoll sobre el panorama político en Zacatecas, con resultados que seguramente provocaron distintas reacciones, para algunos pueden resultar sorprendentes; para otros, previsibles, y habrá quienes incluso cuestionen su veracidad. Sin embargo, más allá de simpatías, interpretaciones o descalificaciones, hay un elemento que merece especial atención y es la estrecha distancia entre los tres primeros lugares.
En política, las fotografías del momento no representan necesariamente el resultado final, pero sí ofrecen señales que conviene interpretar con seriedad. Quienes confunden una ventaja temporal con una victoria asegurada suelen cometer errores que terminan pagándose en las urnas.
En este contexto, también llamó la atención la declaración del dirigente estatal de Morena, publicada ayer en un periódico de circulación local, en la que dejó entrever que una eventual falta de alianza con el Partido del Trabajo no representaría un problema para su partido. Una afirmación que, más allá de la intención con la que se haya expresado, refleja una preocupante lectura de las circunstancias políticas que enfrenta el movimiento en Zacatecas.
Pareciera que en la dirigencia estatal prevalece la ceguera, dicho de otra manera, una confianza excesiva en sus propias posibilidades, acompañada de actitudes que poco contribuyen a construir unidad, soberbia, sectarismo, divisiones internas y una evidente falta de empatía con quienes también forman parte del proyecto de transformación.
La política exige altura de miras, capacidad de diálogo y disposición para construir acuerdos, incluso con quienes tienen diferencias, las alianzas no son un asunto menor ni deben reducirse a una cuestión de conveniencia inmediata. Representan la posibilidad de sumar estructuras, liderazgos, militantes y sectores sociales que pueden resultar determinantes en una elección competida.
Quienes hoy consideran prescindible a uno u otro partido o personaje, olvidan que las circunstancias cambian, que los equilibrios se modifican y que una declaración desafortunada puede generar distanciamientos difíciles de corregir. En política, cerrar una puerta por soberbia puede significar perder oportunidades que mañana serán indispensables.
Con casi tres décadas de experiencia en la actividad política, hemos aprendido que no hay enemigo pequeño, que ninguna elección se gana antes de tiempo y que la confianza excesiva suele ser una mala consejera. Los resultados se construyen con organización, cercanía ciudadana, inteligencia política y, sobre todo, capacidad para sumar. Morena tiene una posición política importante en Zacatecas, pero conservarla y fortalecerla requiere mucho más que esas declaraciones ridículas y con total falta de tacto, requiere reconocer las diferencias, atender las inconformidades, abrir espacios de participación y entender que un movimiento no puede sostenerse únicamente sobre la confianza de quienes creen tener todas las respuestas.
La encuesta de Enkoll puede discutirse, pero la competencia cerrada que refleja obliga a actuar con prudencia, la pregunta no es quién presume tener mejores números, sino quién está construyendo las condiciones para ganar. Y si la dirigencia estatal continúa privilegiando la soberbia sobre el diálogo, quizá termine descubriendo demasiado tarde que el principal obstáculo para Morena no estaba afuera, sino dentro de su propia casa.
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Senador, académico, fundador de Morena, fresnillense.
saul.monreal@senado.gob.mx
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