CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ
Morena en Zacatecas ya empezó a definir su posición rumbo a 2027. Rodrigo Reyes dejó la Secretaría General de Gobierno para buscar la capital; Saúl Monreal se registró en Fresnillo sin renunciar a su aspiración de gobernar el estado, y Verónica Díaz reforzó sus vínculos con la dirigencia nacional y las organizaciones locales.
Son tres movimientos distintos en una disputa que apenas comienza y que irá mostrando quién tiene estructura, quién conserva margen de maniobra y quién está dispuesto a arriesgarse desde ahora.
Verónica Díaz tiene una ventaja que sus adversarios no pueden improvisar de un día para otro: la coordinación estatal.
La visita de Ariadna Montiel Reyes, presidenta nacional de Morena, tuvo peso. La dirigente vino a reunirse con la estructura territorial y reconoció públicamente el trabajo de Verónica, a quien encargó fortalecer la organización y recorrer colonias y comunidades. El mensaje iba dirigido a alguien en particular: la dirigencia nacional quiere un partido en movimiento, pero también una conducción identificable en Zacatecas.
A ese respaldo se suma el Frente Popular de Lucha de Zacatecas. José Narro Céspedes, sus alcaldes aliados y los liderazgos de la organización acordaron caminar junto a la coordinadora estatal.
El encuentro no anunció candidaturas ni repartió cargos en público. Aun así, las adhesiones importan por lo que representan y por lo que pueden construir después. El FPLZ aporta presencia territorial, cuadros y vínculos con organizaciones sociales. Verónica gana interlocutores y capacidad de articulación.
En los partidos, la unidad suele proclamarse antes de que empiecen las negociaciones difíciles. Pero Verónica cuenta con algo más concreto que una declaración de buenas intenciones: una posición reconocida por la dirigencia nacional y la tarea de organizar al movimiento en el estado.
Su reto será demostrar que esa ventaja se convierte en una estructura capaz de escuchar, movilizar y responder, y no solo de llenar reuniones. Y en este contexto, para sorpresa de propios y extraños, apareció también el “histórico” Luis El Oso Medina. Fue por la foto y lo consiguió, a un lado de Verónica Díaz.
En la capital, Rodrigo Reyes decidió dejar la retaguardia institucional. Después de casi cuatro años como secretario general de Gobierno, renunció y se registró para buscar la coordinación municipal de Morena.
Eligió la colonia Italia para hacerlo, con el argumento de visibilizar a las familias que todavía esperan drenaje, pavimentación y certeza jurídica sobre sus propiedades. El lugar no fue casual: el exfuncionario quiso comenzar su nueva etapa lejos de los salones de La Casa de los Perros, donde se administra el poder, y cerca de las carencias que ahora pretende convertir en argumento político.
Reyes fue directo. Calificó de pésima la administración del alcalde panista Miguel Varela y lo acusó de desconocer la realidad de la capital.
También prometió que, si Morena recupera el ayuntamiento, los responsables de posibles actos de corrupción tendrán que responder por el dinero público. Ese tono puede rendir frutos ante una militancia que busca recuperar terreno, pero le exige distinguir las acusaciones políticas de los hechos que puedan probarse. La rendición de cuentas requiere expedientes, no adjetivos.
Varela, por su parte, ya definió su línea. Advierte que los zacatecanos no olvidarán la violencia, las extorsiones, los feminicidios, la situación de las madres buscadoras ni la represión que atribuye al gobierno estatal. También cuestiona el gasto de los foros de la transformación y apuesta a que el descontento social le cobre factura a Morena. Su discurso busca colocar la seguridad y la inconformidad ciudadana en el centro de la contienda.
El alcalde tiene derecho a plantear esa crítica. Lo que deberá mostrar es que su propia gestión resiste el mismo examen, porque señalar los problemas del adversario no exime de responder por los resultados propios. A la capital le hacen falta gobiernos que puedan acreditar lo que hacen y explicar lo que no han resuelto.
Por su parte, Saúl Monreal hizo una precisión que conviene leer con calma. Reconoció que la regla de Morena contra la sucesión inmediata entre familiares le impide competir por la gubernatura en 2027 bajo las siglas de su partido. Dijo que la respetará. También dejó claro que no renuncia a su aspiración de gobernar Zacatecas algún día.
Su registro para buscar la coordinación municipal en Fresnillo, tras la recomendación que atribuye a la presidenta Claudia Sheinbaum, no parece una retirada, sino un cambio de nivel.
Saúl conserva su capital político en el municipio, conoce sus redes y sabe que una aspiración no se sostiene solo con declaraciones: necesita territorio, presencia y una base que sobreviva a los calendarios electorales. Su mensaje sobre el abandono y la frivolidad que, asegura, padecen los fresnillenses busca contrastar esa experiencia con la administración actual.
La decisión tiene además un matiz contradictorio. Saúl acepta una regla que limita su camino inmediato, pero no cierra el horizonte que lo llevó a la política. En vez de desafiar públicamente a su partido, elige competir en otro espacio. Habrá que ver si la coordinación de Fresnillo funciona como una responsabilidad municipal genuina o como una plataforma para mantener vigente su proyecto. Las dos cosas no son necesariamente incompatibles.
En Guadalupe, Susana Barragán también se registró y anunció recorridos por colonias y comunidades. José Narro, por su lado, dice aspirar por la capital y asegura que el proceso deberá resolverse mediante encuestas.
La competencia, por tanto, no se reduce a tres nombres ni a una sola candidatura. Morena abrió varias disputas locales que terminarán conectadas con su equilibrio estatal.
Ahí está lo de fondo. Verónica organiza; Rodrigo busca convertir su experiencia en una candidatura competitiva; Saúl preserva su futuro desde Fresnillo. Cada uno persigue un objetivo distinto, aunque todos dependen de una misma organización y de una militancia que no siempre acepta las decisiones tomadas desde arriba.
En Morena ya hay posiciones definidas. Falta ver quién logra moverse sin perder de vista a la gente que, al final, tendrá que vivir con las consecuencias.
Sobre la Firma
Periodista especializada en política y seguridad ciudadana.
claudia.valdesdiaz@gmail.com
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