García Luna, rápido y furioso

RAÚL MANDUJANO SERRANO

Mientras avanza lento el juicio en Nueva York contra Genaro García Luna –el ex secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón y ex director de la AFI, de Vicente Fox-, habría que recordar que se le imputan cinco cargos: tres por tráfico de drogas, uno por delincuencia organizada, y otro por falsas declaraciones, refiere el hacedor de las historias reprensibles. Pero, en este mentado juicio, un tema que surgió es el operativo “Rápido y Furioso”.

¿Qué es? Le cuento: En 2006, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos de EU, armó este operativo que se puso en marcha hasta el 2011. Consistía en introducir de manera estratégica –y en colaboración con el gobierno mexicano-, alrededor de 2 mil 500 armas. Aunque ilegales, iban adaptadas con chip para ser localizables. La idea era ubicar las zonas de operación de los cárteles e identificar y detener a probables sicarios. Parecía ideal, pero, algo salió mal. Las armas no fueron rastreadas.

En diciembre de 2010, durante un tiroteo ocurrido entre Arizona y México, son localizados dos rifles de asalto de dichas armas. En ese episodio es ejecutado Brian Terry, un agente de la Patrulla Fronteriza, mientras que, en febrero de 2011, en San Luis Potosí, es asesinado el agente de la Oficina de Inmigración y Aduanas, Jaime Zapata. Las balas sustraídas del cuerpo eran del “Rápido y Furioso”.

Los fiscales tratan de fincarle culpas a García Luna, acusándolo de filtrar al “Chapo” y “los Beltrán Leyva” información sobre el rastreador que llevaban las armas, y por el que recibió sobornos por más de 10 millones de dólares, pero, las siete mujeres y los cinco hombres, integrantes del jurado, aún no han tenido pruebas que validen los dichos de los criminales que han declarado en su contra.

El interés del gobierno mexicano sobre este juicio se podría entender en dos sentidos. Primero, que surjan pruebas para inculpar a Calderón y a Fox, con el supuesto de qué GL actuó por órdenes de sus jefes; y segundo, rescatar más de 700 millones de dólares que en el imaginario morenista, creen que tiene ocultos el expolicía. Sería un gran botín para gastar en estrategias electorales, argumentando “devolverle al pueblo lo robado”.

La escandalosa Yasmín  

“Lo único que no copió fueron los agradecimientos”: UNAM: “¡Claro que Graue está metido, hablando en plata! ¡Ya basta de hipocresías! AMLO”. Son sólo algunos de los dichos sobre este publicitado tema, refiere el editorialista mientras bebe de su té de frutos rojos. Y es que el patrono quería imponer a Yasmín Esquivel en la presidencia de la SCJN e ir ampliando su cacicazgo. Sólo que grupos intelectuales, a los que el presidente llama “alcahuetes”, descubrieron el plagio en la tesis. El tabasqueño alegó que la denuncia del investigador Guillermo Sheridan, era una tontería. “Cualquier anomalía cometida por la ministra cuando presentó su tesis de licenciatura, es infinitamente menor al daño que han ocasionado a México Krauze y el denunciante”…

Le diré algo, en Morena (igual que en cualquier otro partido político) existen eruditos y personas con una formación académica imponderable y admirable, sin embargo, en la visión de la cúpula gubernamental, eso no importa, sólo el pueblo pobre que, en el discurso, “son una estrategia política”, un voto que suma. Un pueblo resentido y pobre –lo dice el amanuense-, es la mejor armadura para hacer una revolución. Por eso ahí  los títulos no importan, lo ha dejado claro quien reprobó 14 materias universitarias, finalizó la licenciatura 4 años después de egresar y 14 años en titularse… Hasta otro Sótano.

Twitter: @raulmanduj