Jóvenes de la Casa del Estudiante, sin apoyo, sin respuesta y sin diálogo

OSVALDO ÁVILA TIZCAREÑO

Desde hace más de 30 años un grupo de profesores encabezados por Antonio Alvarado Ornelas, promovieron la creación de un albergue estudiantil que brindará hospedaje y alimentación a jóvenes de escasos recursos que provenían de distintos puntos de la geografía zacatecana buscando una oportunidad para lograr una carrera profesional que es tan necesaria en estos tiempos del mundo globalizado, acción que resulta indispensable para competir en el mercado laboral.

La lucha para lograrlo requirió acciones diversas a fin de tener un espacio digno que fue entregado en comodato por el gobernador Arturo Romo, el inmueble incluía un auditorio, una pequeña biblioteca,  dos secciones de dormitorios y el área  para preparar los alimentos; ciertamente fue un espacio con algunas limitaciones, pero era un gran paso adelante para tener condiciones mínimas para estudiar.
Con el paso del tiempo la lucha continuó, primero para tener mobiliario necesario; literas, colchones, material bibliográfico, equipamiento del comedor, becas y subsidio para la manutención, que son algunas de las demandas promovidas por los moradores, que mediante diversas gestiones lograron paulatinamente en su beneficio.

En el año 2017 se dio uno de los pasos más importantes en materia de gestoría, un servidor se desempeñaba como Diputado y través de diversas gestiones logramos etiquetar nueve millones de pesos para la construcción de un nuevo edificio con instalaciones modernas para los jóvenes. Fue en febrero de 2018 que concluyó la primera etapa y luego de una segunda inversión en marzo de 2019 se concluyó la imponente obra que consta de un edificio de cuatro plantas, un digno comedor, una sala de reuniones, sala de cómputo y biblioteca. Vino de nueva cuenta el problema del equipamiento, pero tocando diversas puertas los estudiantes lograron y sostuvieron el apoyo para manutención que proporcionaba el gobierno estatal.

De manera complementaria, pero más intensamente en los últimos meses, se ha realizado colecta de víveres en los mercados públicos y la colecta económica en los semáforos mediante el boteo o la presentación de muestras de bailables que permiten contar con ingresos para el sostenimiento del centro. Nada ha sido fácil para muchas generaciones de jóvenes que han pasado por esta institución que orgullosamente puede enlistar a decenas de abogados, médicos, economistas o maestros que han logrado concluir con su formación profesional gracias a que vinieron a este lugar  en donde el objetivo central es estudiar, pero además se promueven de manera complementaria actividades culturales y deportivas.

Al arribo de esta nueva administración los moradores acudieron a exponer la problemática descrita a las autoridades, por lo que de manera pronta y expedita la subsecretaria Julia Olguín Serna acudió a constatar de manera personal las carencias; en honor a la verdad no se presentó con las manos vacías, trajo algunos comestibles y se llevó el compromiso de exponer la situación a David Monreal Ávila, gobernador del estado, a efecto de destinar el respaldo necesario.

Han pasado ya tres meses de aquella visita que auguraba disposición de la alta funcionaria mencionada, sin embargo los problemas se han agudizado y aunque los jóvenes siguen realizando diversas acciones como la colecta pública, lo recaudado resulta insuficiente, por lo que han acudido reiteradamente a solicitar solución, pero los auxiliares de la Subsecretaria les han notificado que no pueden atenderlos y sobre todo no pueden destinar algún apoyo del actual gobierno lo que pone al descubierto que aquella visita de la subsecretaria fue un acto inmediatista sin ninguna intención seria de resolver, lejos quedó lo prometido, olvidando lo establecido en el artículo 3, que a la letra dice que la educación es un derecho constitucional.

¿Qué hacer ante tan adversa circunstancia¬, acaso deberán cruzarse de brazos y regresar a sus pueblos de origen? ¿Por qué se niega a recibirlos Julia Olguín? No hay de otra, desistir jamás, hacerlo sería enterrar un proyecto que ha servido a generaciones de estudiantes, estoy seguro de que tal actitud contradice a lo dicho por el jefe del ejecutivo en su empeño de gobernar para todos. Así que no queda otro camino que informarle de la situación a Gabriela Pinedo, secretaria de Gobierno, e incluso al propio David Monreal a efecto de que intervengan en auxilio de los jóvenes que sólo piden apoyo para continuar su preparación académica.