Jerez, Miel y Veneno a la Vez

RICARDO EVODIO CABRAL VERA

No habrá pasarela política de feria

Por vez primera en muchos procesos electorales, para los aspirantes a los diversos cargos de elección popular que se juegan este año, Jerez no será la gran pasarela política en que se convierte el llamado Sábado de Gloria y que muchos de ellos aprovechan de los grandes reflectores que brinda la feria más tradicional del estado.

Hay de todo, candidatos que no niegan la cruz de su parroquia al provenir de familias con tradición charra o tienen gusto personal por el deporte mexicano por excelencia, que saben de monta y que portan con propiedad el atuendo.

Los hay también que jamás han tenido contacto con un corcel, pero por darse a ver y traducir el “esfuerzo” en posibles votos, los animan a cabalgar consiguiéndoles algún jamelgo probadamente manso y a ponerse el traje charro, o de adelitas, según sea el caso.

Al final los candidatos con sus partidos y sus equipos de apoyo, se instalan en alguno de los tapancos ubicados en la calle principal, saludadores, amables e invitadores de cerveza u otras bebidas, así  se siguen dando a ver durante buena parte del día.

Y sigue en Los Toros

Y el circo político continúa el domingo; imposible perderse la primera corrida de feria y ubicarse en un lugar donde la vista de los electores alcance; el intento de robarse el espectáculo lleva a algunos incluso a contratar paleros que a coro griten sus nombres, aunque no pocas veces lo que logran es llevarse una rechifla.

No importa que jamás se hayan visto en un coso taurino e incluso que no les agrade la fiesta, si es año político, como correspondería al actual, en su afán ocupan las primeras filas de La Jerezana y sus equipos de campaña se movilizan hasta lograr que uno de los alternantes les brinde la muerte de un burel; no pocos han pasado las vergüenzas de no saber ni qué se hace cuando el torero les da la espalda momentáneamente y les lanza la montera.

Pero esta vez las circunstancias simplemente no permitirán la realización de la feria y por lo tanto tampoco será posible que los diversos escenarios de ésta, incluyendo el teatro del pueblo, sirvan a los candidatos para llamar la tención de los electores.

Ya para qué

Por ello, ante el anuncio hecho por el presidente municipal Antonio Aceves Sánchez de que posiblemente, sobre todo si las condiciones sanitarias lo permiten, la Fiesta de los jerezanos pueda llevarse a cabo en agosto, los políticos simplemente han de decir, ya para qué, pues electoralmente en esa fecha ya no les sirve de nada.

De ese tamaño es la importancia de la Feria de Primavera en términos políticos, pero por esta vez, no les quedará de otra a los aspirantes que mostrar la empatía ciudadana lo que seguramente les representará un gran esfuerzo, pero así se presentan las cosas y a buscarle por otro lado, con otro tipo de ideas para conseguir el voto.

De pasada, bien podrían hacer un llamado a sus simpatizantes, para que responsablemente se abstengan de cualquier acto que pueda poner en riesgo la salud de la población, seguramente que con ello contribuirían bastante.

No hay feria, no hay Sábado de Gloria

Preocupantemente, a través de redes sociales se sigue manifestando la idea de llevar a cabo pequeños esbozos de Sábado de Gloria en diversos puntos de la ciudad e incluso en el área rural, lo cual podría ser de fatales consecuencia.

La autoridad anunció en el transcurso de la semana que se llevará a cabo un operativo similar al que se desarrolló el año anterior, con vigilancia permanente por parte de las corporaciones locales, estatales y nacionales, para evitar concentraciones mayúsculas y que podría generar incluso la detención de personas que desacaten las normas establecidas durante la contingencia por la Pandemia, cuyas cifras de contagio se han visto disminuidas, pero está todavía lejos de controlarse.

No debería ser tan complicado, si no hay feria, no hay fiesta de ninguna índole, ni chica ni grande, ni pública ni privada; quedarse en casa es lo mejor, ya lo vivimos en 2019, cuando las alarmantes cifras de abril sí nos asustaron; ya habrá tiempo.

Parece víspera de feria

A unos días de la Semana Santa, lo que ocurre en Jerez, se parece bastante a la víspera de una feria de primavera; cabalgatas dominicales, lo que –dicen los que saben–, en tiempos normales se hace para pasear un poco a las bestias e irlas preparando para que el día grande no se asusten ante la aglomeración; se advierte además la algarabía previa de cada año expresada con música y sobre todo mucho alcohol.

Tristemente en la fiesta de viernes, sábado y domingo el cubrebocas ya no parece obligatorio ni porque una ley lo establece, ni por sentido común y mucho menos por empatía. Ya no hablemos de sana distancia o el acceso limitado en espacios cerrados, varios están a reventar como si en este pueblo la pandemia ya no existiera.