En el Estadio Azteca retumbará un grito de verdadera esperanza

OSVALDO ÁVILA TISCAREÑO

A los pocos días de ganar las elecciones el presidente Andrés  Manuel López Obrador desató una campaña aniquiladora contra el Movimiento Antorchista Nacional con el objetivo de sembrar confusión en nuestra militancia y sobre todo generar rechazo social ante futuras acciones represivas.

El primer acto de este tipo aconteció en Sonora donde siendo presidente electo afirmó que la política social cambiaría radicalmente entregando de manera directa los apoyos sociales “sin intermediarios”, nada a “líderes corruptos que le dan piquete de ojo a los apoyos”, “nada de qué soy de la Antorcha Mundial” y discursos similares se repitieron en más de 100 plazas del país.

Posterior a ello, en la víspera de la discusión del presupuesto 2019 y ante el desabasto de gasolina en varios estados del país vino un señalamiento sobre las gasolineras de Antorcha para lanzar el dardo envenenado con el propósito de despertar dudas sobre el origen  de los recursos para la creación de la infraestructura financiera del Antorchismo, vinieron después múltiples reportajes en medios de amplía difusión como Televisa y la revista Proceso donde se insinuaba procedencia ilícita y la pertenencia a una sola familia la infraestructura económica que durante años hemos creado los antorchistas. Ni un solo elemento de prueba, solo dolosas afirmaciones para manchar el nombre del movimiento y sus líderes.

Ante las afirmaciones del jefe del ejecutivo  vino después la imitación de Gobernadores y Alcaldes  de todos los colores como Omar Fayad de Hidalgo, Cuitláhuac García de Veracruz o Miguel Barbosa de Puebla que amparados en la línea nacional se negaban a tratar con organizaciones intermediarias y posteriormente fueron secundadas por alcaldes como Raúl Morón Orozco en la ciudad de Morelia, Michoacán o Manuel González de Vetagrande, así como Abraham Castro de Pánuco en Zacatecas.

Y la estrategia siguió en los días previos de la aprobación del presupuesto cuando miles de ciudadanos  acudimos ante los Diputados Federales a demandar la inclusión de obras y servicios de carácter elemental como: agua potable, drenaje, pavimentación, infraestructura deportiva y educativa. Ante esta acción la respuesta fue un contundente “no hay presupuesto”, pero no solo eso, a la represión presupuestal se sumó el uso de la fuerza pública para cercar una pacífica protesta de campesinos, estudiantes y colonos humildes que fuimos tratados como delincuentes de alta peligrosidad.

Pero a pesar de la embestida no detuvimos nunca nuestro paso firme y decidido al lado de los pobres y contrario a los augurios y decretos sobre nuestra desaparición convocamos a la celebración de nuestro 45 aniversario. El primer evento a cargo del regional Norte abarrotó el estadio Alfonso Lastras de San Luis Potosí, luego llegó el turno a Morelia, Tijuana y Puebla donde se realizaron magnas concentraciones que superaron con mucho las expectativas y el próximo sábado 21 de diciembre se efectuará el cierre de los festejos con una magna concentración en el Estadio Azteca.

La evidencia es contundente, los vaticinios fallaron y las razones son obvias:

Primero: La terrible miseria que aqueja a la mayoría de los mexicanos hoy se ahonda lastimosamente a pesar de aquel dicho de “por el bien de todos, primero los pobres”, por tanto la gente sigue acudiendo masivamente con nosotros en busca de solución a sus problemas.

Segundo: Quienes afirman que sostenemos nuestra lucha con recursos de origen ilícito deberían de explicar cómo seguimos existiendo a pesar de la política presidencial; la respuesta es que nos sostenemos con la estructura económica creada durante años limpiamente.

Tercero: Las campañas difamatorias no funcionan porque la gente conoce la honradez de los líderes antorchistas y nuestra de lealtad al pueblo.

Adicionalmente, los males del país se acentúan escandalosamente, la inseguridad está desbordada cobrando la vida de muchos inocentes; el crecimiento económico es igual a cero, con las nefastas consecuencias para las mayorías; miles de gentes engrosan las filas del desempleo al eliminar partidas presupuestales para obra pública;  enfermos de cáncer o VIH acentúan su dolor ante caprichosos recortes a la adquisición de medicamentos; el campo está amenazado de muerte ante la disminución de inversión pública;  y programas de impacto social como Pueblos Mágicos, Ramo 23, Mujeres Rurales, Estancias infantiles han sido eliminados por la presunta  corrupción.

En suma, la pobreza crece  mientras el discurso oficial afirma una y otra vez que “el pueblo está feliz, feliz”, nada de eso, la realidad nos da la razón, es indispensable un viraje en la política emprendida por el gobierno federal, pero está claro que eso no sucederá, por tanto no queda otra opción que arreciar el paso y construir con urgencia una alternativa distinta que auténticamente defienda los intereses de las mayorías. Ante esto más de 100 mil voces gritaremos al unísono en el Coloso de Santa Úrsula, -como lo hicimos en otras latitudes de la patria-, que sí hay una verdadera alternativa para los parias de México, misma que ha resistido todos los embates de los poderosos y seguirá levantando la voz exigiendo justicia e igualdad. Y esa obra social que es construida por titanes encabezados por el Ing. Aquiles Córdova Moran está preparándose para tomar los destinos del país y hacer de nuestro México una nación donde la riqueza  se reparta equitativamente, así lo gritaremos a una sola voz. Que conste.

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