Silenciemos la misoginia

LUCÍA LAGUNES HUERTA

Desde hace 11 días la misoginia de un conductor se ha vuelto noticia y él, cómodamente sentado, disfruta la fama que le da el ser violento contra las mujeres.

Su nombre da 59 mil resultados en la web en menos de un minuto. Dos elementos son recurrentes en su biografía: haber sido líder del movimiento estudiantil en el año 1968 y sus declaraciones misóginas sobre la violencia sexual contra las mujeres y el acoso callejero.

Sus comentarios misóginos, basados en la ignorancia, el machismo y la vulgaridad emitidos al aire el 7 de abril, en la estación de radio de la máxima casa de estudio, generaron la indignación de muchas mujeres generó la respuesta inmediata de la UNAM al cancelar el programa Sentido Contrario por contravenir el espíritu de Radio UNAM al “normalizar la violencia contra las mujeres”, se explicó en un comunicado.

Lejos de haber perdido un espacio el ex conductor, Marcelino Perelló, ganó fama y micrófonos, tanto en la radio comercial como en los medios nacionales e internacionales que reproducen su misoginia palabras tras palabra, nota tras nota.

El fenómeno nos lleva a varias reflexiones: una, quién cuida en las radios universitarias los contenidos emitidos y, dos, cómo son seleccionadas las personas que colaboran en ellos.

El programa Sentido Contrario, del ex conductor Perelló, estaba al aire desde el año 2015, según los podcasts hospedados en la página de Radio UNAM; su corte era político y su conductor perfectamente identificado, con una duración  de hora y media.

Cómo es que Perelló ganó un espacio en la Radio Universitaria. Será que hasta el 7 de abril ocultó su misoginia y las autoridades universitarias desconocían el sexismo y la misoginia de Perelló.

Será que el declararse violador el 7 de julio de 2011 en su cuenta de twitter fue desconocida para las autoridades universitarias que nunca dudaron abrirle los micrófonos de la radio.

Vale la pena decir que en las radios de la Ciudad de México, hasta 2012, las conductoras de noticias ocupaban el 17.6  por ciento del espectro noticioso semanal, según una investigación hecha en ese entonces por el IMER, y cuando Carmen Aristegui aún contaba con su programa en la radio abierta. Hoy esa realidad ha cambiado en contra de las periodistas. El espectro radial está copado por conductores hombres, cuántos de ellos misóginos.

Otra reflexión tiene que ver porque la misoginia basada en la ignorancia se vuelve noticia durante 11 días, porque la violencia verbal de un ex conductor, ex líder estudiantil ocupa el espacio noticioso, cuando en Veracruz, por ejemplo, cada 36 horas una mujer es asesinada.

Veracruz que ahora está en el ojo informativo no solo porque el ex gobernador, Javier Duarte, está detenido en Guatemala, sino también porque esta entidad está en pleno proceso electoral.

Porque es tan fácil ganar micrófonos y fama por ser abiertamente violento contra las mujeres y porque la violencia contra las mujeres sigue siendo noticia sensacionalista.

Porque es tan fácil que los misóginos como Perelló sigan ganando, en lugar de perder, por ser violentos contra las mujeres. Silenciarlos es la respuesta, dejar de alimentar el ego  machista, que los convence que no tienen por qué retractarse y sí jactarse de su violencia.

Es urgente voltear a ver los efectos de la violencia contra las Mujeres, desde la grave violación  de Derechos Humanos que significa, para dejar de contar muertas y exigir a las autoridades acciones efectivas  y no sólo mediáticas.

La desinformación, la apología de la violencia contra las mujeres, la justificación de la violación a una menor de edad, no debe tener cabida en el periodismo.
 
* Periodista y feminista, Directora General de CIMAC
Twitter: @lagunes28

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