Secretaría de Salud de Zacatecas, en terapia intensiva

RAÚL SILVA TORRES

La mitad de la población del estado se concentra en 25 ciudades del estado, la otra mitad está en 5 mil comunidades de menos de 200 habitantes, donde no hay acceso a servicios médicos, de acuerdo a la Secretaría de Salud de Zacatecas (SSZ).

Cuando enferman los pobladores de esas comunidades pequeñas y alejadas, tienen que trasladarse al Hospital General de Zacatecas, donde se centralizan las atenciones de especialidades médicas.

Al ser personas de bajos recursos, acceden al Seguro Popular, y en Zacatecas están adscritos más de 892 mil beneficiarios, que es su única opción de recibir servicios gratuitos.

Mientras la población más pobre sufre por el acceso a salud, los altos funcionarios tienen el privilegio de tener un seguro de gatos médicos mayores, que a nivel nacional significa un gasto de tres mil 500 millones de pesos por año.

La travesía es larga y cansada, los enfermos llegan con la esperanza de ser atendidos y regresar sanos a casa, pero a veces, fallecen gracias a la negligencia y deficiencias organizacionales.

La semana pasada una mujer del sur del estado murió en espera de ser intervenida quirúrgicamente para extirparle un tumor maligno en un ovario. Murió en el hospital, murió por la falta de un medico que la atendiera.

En un mes, le reprogramaron la operación en tres ocasiones sin motivo justificable, no son validas las excusas de la ausencia de un doctor o que el cirujano oncólogo de apellido Luna se negara hacerlo porque suele operar únicamente a dos pacientes por días.

¿Dónde quedó el juramento hipocrático?, ese que hace comprometerse a los doctores conducirse con ética y responsabilidad. Pareciera que una parte el personal del nosocomio se ha acostumbrado a la muerte y ha perdido sensibilidad.

Es inconcebible que los médicos desconozcan los diagnósticos y cuales pacientes requieren de una atención prioritaria, y por ende no deben reprogramarles o retardares las cirugías, a eso también se le puede llamar negligencia.

La realidad es que ese servicio hospitalario no es gratis, todos lo pagamos cuando el gobierno cobra impuestos, así que lo ideal es que ofrezcan atención de calidad y calidez. Es lo justo.

¿De quién es la culpa?, de todos y de nadie. Tal vez del sistema de salud que no tiene el personal suficiente y calificado para atender a los pacientes, de algunos doctores insensibles o del gobierno que no provee de bienestar social a los zacatecanos.

Hay que entender que si en las ciudades la cultural de la prevención es pobre, en las comunidades es inexistente, y como no hacerlo, si no hay consultorios, clínicas u hospitales comunitarios.

Ahora una familia ha quedado mutilada, inmersa en el dolor. Nada remediará este deceso, pero si se pueden prevenir más muertes, más sufrimientos por la negligencia, entendida como ausencia de atención médica.

Qué se sumaría a la refería como mala intervención con consecuencia graves como una lesión o la muerte de un paciente, así como un diagnóstico erróneo.

Valdría la pena que las autoridades realicen un diagnóstico efectivo del sistema de salud estatal para detectar y subsanar sus deficiencias, para cambiar lo que está mal y para fortalecer lo que se hace correctamente.

El año pasado, funcionarios del la SSZ habían informado que las principales atenciones medicas del Hospital General de Zacatecas son de enfermedades crónico degenerativas, seguida de las cirugías.

En promedio, se atendieron 700 personas en consulta de especialidad, mientras que se recibieron cerca de 120 urgencias diarias.

También, reconocieron la existencia de quejas recibidas, especialmente por una mala atención del personal de ventanillas, aceptar los errores del sistema es el camino a seguir para mejorar y salir de terapia intensiva.

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