Unidad, fortaleza del triunfo de las izquierdas

JOSÉ NARRO CÉSPEDES

La unidad en todo proceso electoral ha sido, a través de la historia, un factor fundamental para el triunfo, principalmente el triunfo de aquellas izquierdas liberales que no están atadas a ningún designio de alguna fuerza o personaje que distraiga e imponga una unidad simulada cuando ésta no existe.

Mucha gente de aquellas izquierdas desprendidas de la imposición, libres y no sumisas, sabíamos que era posible y viable ganar un proceso encaminado a la gubernatura, en la inherente necesidad de construir un proceso unitario.

En el amplio abanico de corrientes políticas al interior de las izquierdas, hay aquellas izquierdas ‘de sangre’, naturales, donde la lealtad política es su principal virtud; pero entre éstas, también las hay aquellas izquierdas de derecha, injertadas a la verdadera izquierda que han ocasionado los vicios a los que como políticos nos han arrastrado, por la falta de compromiso, entrega y probidad a un proyecto, máxime si se trata de una gubernatura.

Pero hay quienes se opusieron y bloquearon esa gran posibilidad de construir, no de llegar para destruir un proyecto que tuvo grandes posibilidades de consolidarse en dos meses de campaña y desde mucho antes.

Y es que con aquellas izquierdas emanadas de la derecha, superficiales y sin alma política, aparecieron los nubarrones y las cortinas de humo lisonjeras, que vinieron a destruir la democracia de las fuerzas izquierdistas, a través de la imposición, de la amenaza del castigo si no se adherían y mil pretextos más, para luego acusar a todo mundo que por culpa de las verdaderas izquierdas, tiene el partido en el gobierno grandes posibilidades de ganar la gubernatura.

Pese a todo, hacemos el gran llamado a las fuerzas combatientes de la izquierda a encaminarnos todos juntos a un gran proceso de unidad, sin adulaciones ni falsos compromisos o emblemas de democracia que nos han ofendido todo este tiempo. Otro hubiera sido el escenario con una izquierda unida; otro hubiera sido el escenario si se hubiera evitado la imposición de candidatos que no tienen garantía de ganar. Esa era la premisa, pero las izquierdas dejamos ir esa oportunidad, lamentablemente.

Por eso vayamos en unidad, pero unidad con respeto, con clase, con altura política, con visión que no sea vía del convencimiento a ultranza, a la imposición, al manejo irreductible de la democracia; con transparencia y con sanidad no condicionada y que no contenga, sujete o domine ningún procedimiento de manipulación política.

Aun es tiempo de no permitir que la izquierda vaya dividida y ello genere las condiciones para que otras fuerzas tomen el control de las conciencias libres de los zacatecanos. No sólo es el 2016, sino la construcción del camino hacia el 2018, en la configuración de un gran polo unitario, lo que nos permitirá diezmar las intenciones de la derecha.

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