La Casa de los Perros: De Jesús Pinto, sus francachelas, su hijo y los guaruras

CLAUDIA G. VALDÉS DÍAZ

Francachelas

glosaUna vez más, como ha sucedido cada año cuando toma el micrófono el secretario de Seguridad Pública, Jesús Pinto Ortiz, las comparecencias de la Glosa toman otro rumbo. Todos van de las risas nerviosas hasta la sorpresa y la incredulidad.

Esta vez fue el diputado perredista Rafael Flores, quien primero inquisidor y después comparsa, dio pie a que el General reconociera que atrás del Centro Tutelar, en donde se habilitó la sede de la policía montada, es decir, las caballerizas de los finos ejemplares con que cuenta la Secretaría, se había convertido en sede de «francachelas».

Y es que, dijo el funcionario encargado de la seguridad en Zacatecas, había habilitado una «palapita» porque luego no tenía oportunidad de disfrutar de la buena vida con seguridad, por eso le sorprendía que el diputado fuera «tan delicado» para soportar que otros se diviertan de lo lindo en espacios gubernamentales.

Pero ahora tocó al aspirante a gobernador por el PRD cerrar con broche de oro este tema cuando dijo que no es que fuera «delicado», sino que había lugares para hacer fiestas y ese no era las oficinas gubernamentales, sonriente le dijo que ojalá algún día lo invitara y por lo pronto, al concluir la Glosa de Zacatecas Seguro, lo convidaba a la cantina Las Quince Letras, para chocar las copas y decir Salud!.

El Hijo

rafael floresIgualmente, el mismo diputado Rafael Flores cuestionó el actuar del hijo del controvertido General, a quien no solo se le veía uniformado, sino además armado por las calles de Zacatecas y, también, por qué no, en las instalaciones de la Feria Nacional de Zacatecas, a donde acudía acompañado de cuatro escoltas.

Y cuando todos esperaban que negara tal situación, Jesús Pinto sin empacho dijo que todos tenían hijos y como la familia es la familia, pues él le permitía a su vástago portar el uniforme de la corporación policiaca para «completar» las formaciones de caballería. Total, qué tanto es tantito.

Pero no paró todo ahí, negó que su hijo fuera policía porque le «daba pena» pedirle al gobernador Miguel Alonso Reyes que le diera la «alta» en la Secretaría. De ahí que la usurpación de funciones y el nepotismo pues se podían pasar por alto. Total, qué tanto es tantito.

Luego, ya contradictorio, dijo que si alguien tenía pruebas de que su pequeño querubín andaba uniformado, o con escoltas, o armado, pues que lo denunciara.

Guaruras 

ivan de santiagoDurante su comparecencia en la Glosa del V Informe de Gobierno, Jesús Pinto reconoció que en Zacatecas hay, entre policías estatales y municipales, unos dos mil 571 elementos, es decir, un policía atiende a 584 ciudadanos. Lo que la ONU diga no interesa, sobre todo cuando «nadie quiere ser policía», como lo dijo la procuradora Leticia Soto Acosta.

Pero eso no ha sido obstáculo para que unos 70 elementos estén comisionados al cuidado, resguardo y apoyo de funcionarios y familiares del inquilino temporal de La Casa de los Perros que se sienten indefensos ante la inseguridad que se vive en Zacatecas, aunque la mayoría de los diputados del PRI, PVEM y Panal hayan coincidido con los tres funcionarios que ayer comparecieron (Jesús Pinto, Leticia Soto y Jesús Santoyo) que Zacatecas vive una paz que se respira por cada uno de los poros.

Fue el perredista Iván de Santiago quien detalló, de manera atropellada (aún no aprenden los diputados a leer en voz alta), que los policías no solo «cuidan» la Casa de Gobierno y la casa de Miguel Alonso en el Fraccionamiento Bonaterra, sino que además se dan su tiempo para vigilar el Rancho El Marengo, propiedad de Rafael Olmos, amigo de toda la vida del gobernador y cuya hija, Ana Rosa Olmos, es la mandamás en la Casa de Gobierno.

El perredista también dijo que no veía motivo por el cual hubiera policías cuidando parte del Fraccionamiento Siglo XXI, ni mucho menos que se destinaran tres elementos a la seguridad del florero más próspero de Zacatecas, Juan Alonso. De hecho, dijo que hasta José Olvera, el líder del PRI en el estado, cuenta con esta graciosa concesión, sin dejar fuera a la titular de la Secretaría de la Mujer, la también priista Angélica Ñáñez, quien «tiene su cargador de folders y bolsas», privado, ironizó el diputado.

Y como no se podía quedar atrás, Jesús Pinto salió con el cuento de que como al Estado Mayor Presidencial la ley no solo le permitía, sino que le ordenaba cuidar al presidente de la República y a toda su familia, pues en Zacatecas, el mero mero de La Casa de los Perros tenía que contar con el mismo beneficio. Total, qué tanto es tantito.

Pero además, para disculpar que los zacatecanos anden con el Jesús (no Pinto) en la boca (bueno también), sin quien les cuide las espaldas, alegó que fueron los mismos diputados los que habían publicado en el Diario Oficial (así lo dijo) la Ley de Instituciones Policiales, en donde clarito se leía que se otorgarían escoltas a petición de los funcionarios que se sintieran indefensos, además que este beneplácito era aprobado por el propio gobernador del estado. Faltaba más.

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