Réquiem por la libertad de expresión

CAMERINO ELEAZAR MÁRQUEZ MADRID
Otra vez el gremio periodístico está de luto. Otra vez fue asesinado un periodista. Otra vez está el antecedente de que fue amenazado y tuvo que autoexiliarse. Otra vez el Estado Mexicano no garantizó la seguridad. Otra vez se atentó contra la libertad de expresión y otra vez se cometieron feminicidios.
Ya es cotidiano, tristemente, para la sociedad enterarnos de asesinatos de personas. Gente que trabaja, se manifiesta y lucha por alcanzar un México mejor, democrático, igualitario y justo.
Este es el caso, precisamente, de lo que sucedió con el homicidio del fotoperiodista Rubén Espinosa y cuatro mujeres, de las que hasta ahora sólo se ha identificado plenamente a dos: la activista Nadia Vera Pérez y la maquillista Yesenia Quiroz Alfaro.
Los datos de las otras dos mujeres aún no se especifican, sólo se sabe que una es de origen presuntamente colombiano y la otra se desempeñaba como empleada doméstica.
Este múltiple homicidio sucedido en la capital del país y a personas con nexos en el tristemente célebre estado de Veracruz, donde la prensa ha sido blanco de ataques y asesinatos. Este es un ejemplo más de que México es una de las naciones más peligrosas del mundo para ejercer el periodismo.
Con el asesinado del fotoperiodista, que laboraba para la revista Proceso, en los últimos 15 años se han registrado en el país un total de 151 homicidios de colaboradores de los medios de comunicación y allegados, de estos 125 son periodistas, 10 trabajadores de prensa, nueve familiares, seis amigos de comunicadores y dos civiles.
Además, hasta la fecha suman 24 las desapariciones forzadas de informadores pendientes de aclarar, las cuales están documentadas.
Es verdaderamente vergonzoso que en un México que se jacta de democrático y de defensor de las libertades humanas primarias, más de un centenera de periodistas haya fallecido debido al cumplimiento de su labor.
Más triste aún es el hecho de que a éstos les hayan arrebatado la vida integrantes de la delincuencia organizada y hasta las propias autoridades involucradas en actos de corrupción. Peor todavía, que muchos, muchos, de esos crímenes permanezcan en la impunidad.
También es terrible que México tenga una tasa tan alta de incidencia de feminicidios, situación por la que grupos feministas de toda la nación exigen que se establezca la Alerta de Violencia de Género en varias entidades. Tan sólo la semana pasada ésta se aprobó para 11 municipios del Estado de México, donde el asesinato de mujeres por cuestiones de género es alarmante.
Estoy seguro que el asesinato de las cuatro mujeres, que fueron torturadas y violadas antes de quitarles la vida, tienen las características de ese delito. Me uno a las voces que exigen que los homicidios se investiguen como feminicidios y celebro la activación del protocolo en la materia.
Son cuatro muertes de mujeres que aumentan la cifra de las miles de desaparecidas y asesinadas. De acuerdo al Observatorio Ciudadano Nacional contra el Feminicidio en la nación se registran cinco asesinatos de mujeres al día por violencia de género. Son miles de crímenes que deben ser esclarecidos y castigados conforme la ley.
Basta de impunidad. Es necesario y urgente que estos feminicidios y delitos contra periodistas sea resueltos.
La gravedad de los asesinatos de periodistas y mujeres han unido y movilizado a la sociedad en una sola voz para exigir su esclarecimiento y castigo.
Las calles de todo el país han sido tomadas por grupos de personas que exigen la actuación del gobierno para proteger derechos tan elementales como la libertad de expresión y alto a la violencia feminicida y a las desapariciones forzadas.
Ya no enterremos periodistas ni mujeres, no acabemos con la esperanza de México. “Nadie más, nunca más”.
*Consejero Nacional del PRD
 

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