Desde España, mexicana desentraña el Camino Real de Tierra Adentro

Madrid, España.- Cada persona elige su camino. Ariadna Deni Hernández Osorio decidió cruzar el océano Atlántico y conectar a México con España en un fin común: desentrañar el Camino Real de Tierra Adentro.

Inscrita en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), esta mexicana que cursa el Doctorado en Geografía, en el ámbito de Globalización y Cultura –apoyada por una beca que le otorgó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)–, estudia la ruta comercial que iba de la Ciudad de México hasta Albuquerque, Estados Unidos, desde mediados del siglo XVI y hasta el XIX.

La joven originaria del Distrito Federal desarrolla su investigación ubicándola en la categoría de patrimonio cultural, específicamente en el rubro de itinerarios dada la declaración de Patrimonio Cultural de la Humanidad a una porción del camino por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Planificadora urbana por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Ariadna Hernández es una apasionada de observar la conformación de las ciudades y se interesó en este tema de estudio mientras trabajaba en el área de Patrimonio Cultural del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al identificar la falta de comunicación y gestión entre las instancias de planificación urbana y patrimonio.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt en la capital española, la estudiante señala que a partir de ahí comenzó con la labor de realizar gestiones de centros históricos y se dio cuenta que hay muchos temas importantes por trabajar. El caso del Camino Real de Tierra Adentro es uno de ellos, porque no ha sido estudiado a detalle y menos desde una perspectiva de geografía o planificación.

Fue así que decidió investigar a fondo desde España y buscó matricularse en la UCM porque en sus líneas de estudio abarca el tema de itinerarios culturales, bajo una perspectiva que conjuga la geografía humana y la geografía física.

Bajo el título Bases ambientales para la comprensión de la dimensión espacial y temporal como proceso histórico del Camino Real de Tierra Adentro, tramo México-Zacatecas, México, esta investigación la trabaja en una coautoría México-España, porque recibe asesoría de una catedrática de la UCM y de una investigadora paisajista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Refiere que en 2010, México solicitó la inscripción del Camino Real de Tierra Adentro para ser reconocido como patrimonio cultural y obtuvo una respuesta favorable, pese a que las gestiones no fueron fáciles debido a que se inscribía en una categoría relativamente nueva.

Con voz afable explica que, en lo general, los sitios que se declaran así llevan un proceso de gestión previo, durante y posterior, y en este último rubro es que entra su trabajo de investigación al plantear la conservación de un sitio de tal envergadura.

“Es ahí donde versa mi trabajo, en sistematizar toda la experiencia mexicana de cuidado, porque en su momento cuando se fraguan estos itinerarios, que son caminos propiamente físicos, no había una frontera administrativa clara porque era un mismo territorio y tiempo, después viene la división entre lo que era la Nueva España y el territorio de Estados Unidos”, detalla.

Ya en la época contemporánea, los análisis realizados en los últimos 20 años versaban en un trabajo de colaboración entre ambos países, pues además de territorio intervienen contenidos inmateriales y culturales. Sin embargo, la colaboración cesó y actualmente México trabaja solo en el tema y promueve por su cuenta la inscripción de los sitios ubicados su territorio.

¿Qué es el Camino Real de Tierra Adentro?

Desde la época de la Conquista y durante la Colonia se creó esta ruta comercial que iba de lo que hoy es la Ciudad de México hasta Albuquerque, Estados Unidos, que en su tramo central estaba conformada 

  
yacimientos de plata, por eso la porción que va hasta Zacatecas fue denominada la Ruta de la Plata o el Camino de la Plata. El segundo tramo fue llamado Camino de las Misiones debido a un proceso de evangelización por parte de diversas órdenes religiosas, explica la entrevistada.

Añade que este camino atravesó territorios de lo que hoy conocemos como Estado de México, Querétaro, Hidalgo, Guanajuato, Zacatecas, Jalisco, San Luis Potosí, Aguascalientes, Durango y Chihuahua; y en Estados Unidos abarcaba Texas y Nuevo México.

Detalla que como se trataba de un trayecto que daba acceso a diversas zonas y ciudades mineras de la Nueva España productoras de plata, oro y minerales, era utilizado para transportar los recursos extraídos de las minas, que contribuía al desarrollo de esas poblaciones con la instalación de haciendas y mesones, al tiempo que legó un patrimonio cultural de gran valía como archivos históricos, arte religioso y civil, tradiciones orales, gastronómicas, musicales y festividades.

Oficialmente, el Camino Real de Tierra Adentro agrupa 60 sitios diversos, entre ellos tramos de camino, real de minas, haciendas y ciudades. Toma ese nombre por dos composiciones: “Camino Real” era la denominación que se daba a todos los caminos de primer orden que dependían de la Corona de Castilla, y “de Tierra Adentro” debido a que pasaba por territorio inhóspito.

Hernández Osorio explica que es un tema que toca fibras muy sensibles –como el nacionalismo–; por ello, la investigación debe realizarse de manera cuidadosa y reconociendo el proceso de mestizaje que se dio, “porque es parte de la herencia cultural que ahora tenemos y que nos define como mexicanos”.

  
Un gran reto
Este estudio, realizado en los últimos tres años, ha constado de varias etapas que no han sido fáciles debido a que los documentos que proveen al respecto son escasos y muy antiguos. 

“Ha habido mucha reticencia para la búsqueda de información; se generó mucha información en este trabajo conjunto entre México y Estados Unidos, pero desafortunadamente está disperso y queda dispuesto a la voluntad de los implicados que deciden si van a ventilar el tema”, narra.

Refiere que desde 2010 comenzó a documentar sobre el Camino Real de Tierra Adentro: “Yo ya veía mi interés de trabajar el tema como parte del doctorado, y en esa época estaba dándose la evaluación del itinerario, y me enfrenté a un ambiente muy hermético en el que no había salida de información”.

  

Fue así que la entusiasta Ariadna buscó formas diversas de investigar, hizo mucho trabajo de campo y búsquedas en archivos locales, preguntó a los habitantes de varias comunidades, lo cual le permitió hacerse de información muy valiosa.

“Eché mano de todas las herramientas de la investigación cualitativa, que sirven mucho para allegarse de información en el tema de cuestiones culturales, mucho trabajo de campo, levantamientos, recorridos y entrevistas; en algún tiempo no se valoraron estas técnicas pero ahora eso es fundamental”, añade.

A esos esfuerzos se suman los datos que ha obtenido en su estancia doctoral en España. Asidua visitante de la Biblioteca Nacional de España, la joven mexicana ha buscado en los legendarios archivos la información de primera mano, consultando los mapas de la época, pues entre los objetivos de su tesis doctoral está generar una cartografía propia.

“Técnicamente ha sido mucho trabajo, ha sido complicado el hecho de trasladar cosas históricas a información contemporánea, por ejemplo, me encuentro con sitios o nombres de poblaciones que estaban vigentes en el siglo XVI y se llamaban de una forma, y ahora o ya no existen o han cambiado”, explica.

Aportaciones

La investigación de Ariadna Hernández tiene aportes en diversas áreas como historia, geografía, antropología, cultura y aspectos patrimoniales, por lo tanto sus aplicaciones son multidisciplinarias. Explica que como primera instancia, 11 entidades del país podrían estar interesadas en las gestiones individuales de declaratoria de patrimonio cultural.

En la parte académica, la UNAM creó un diplomado de interculturalidad o patrimonio cultural por lo que este trabajo puede aportar a diversas asignaturas, asimismo, hay asociaciones que podrían interesarse en su contenido.

“La riqueza de la información nos está permitiendo mostrar que la interdisciplinariedad al analizar estos temas es necesaria, porque por un lado incluyo la visión como paisajista, que ve cuestiones de territorio, de variables geográficas y físicas como la topografía, el manejo del agua y la altitud; y por otro se incluyen cuestiones históricas o de cultura para entender por qué el Camino Real surgió por el descubrimiento de las minas de plata”, detalla.

La becaria del Conacyt subraya que los trabajos anteriores a esta investigación se enfocaban en lo histórico o de arquitectura, de ahí que sea el inicio para posteriores análisis sobre itinerarios culturales que también podrían ser declarados patrimonio cultural.

“Uno de los objetivos de la investigación es aplicar una metodología con principios geográficos y manejo de variables ambientales, y que se conjuga con otros aspectos culturales para de esa manera identificar tanto la fragua de los caminos y la relación espacial y temporal, que es la aportación que queremos hacer primeramente aplicándola al Camino Real pero también poniéndola como un ejemplo que pueda ser trasladado a otros tipos de patrimonios a una escala territorial amplia”, especificó.

Futuro próximo

Ariadna Hernández reconoce que este tema marcará una pauta en su vida profesional, de ahí que vislumbre su futuro cercano en el ámbito académico, ya sea en algún grupo de investigación o de manera independiente. Incluso, le interesaría dar clases en el diplomado de interculturalidad o patrimonio cultural que ofrece la UNAM.

Lo que busca, explica la becaria, es rentabilizar los amplios conocimientos que ha adquirido durante su doctorado, incluso, de manera autónoma a través de consultorías.
LNY/Agencia Informativa Conacyt/Ana Luisa Guerrero

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