Hacienda del Agostadero, casi cuatro siglos de historia en Zacatecas

Villa García, Zac.- La Hacienda del Agostadero es una finca imponente y señorial, que desde 1616 se yergue orgullosa de su historia y poderío, porque era una de las más importantes en la producción ganadera, actividad con la que consolidó la economía de esta región.

Hace 399 años que fue construida la hacienda, por órdenes de Don Aniceto Díaz de León, conde del Jaral, capitán de las Milicias de la Montesca Valencia, España.

La construcción está integrada por tres cascos: Casa Grande, Casa de los Administradores y Casa de Esquilmos (donde se repartían las ganancias de la actividad ganadera).

Los tres edificios históricos sobreviven como testigos del paso del tiempo y son muestra de las primeras viviendas que dieron nacimiento a lo que hoy es el municipio de Villa García.

Hoy, la Casa Grande es ocupada por las oficinas de la presidencia municipal; mientras que la Casa de los Administradores está abierta, como especie de museo, para que sea visitada por el público, a fin de sentir, conocer y vivir las costumbres de la gente de aquella época.

La Casa de los Administradores se ubica frente a la alcaldía y está contigua al templo de Nuestra Señor de la Virgen de Guadalupe del Agostadero, ya que ésta se construyó en sus graneros.

Ahí veneran la única imagen en el mundo aceptada por la iglesia católica como hallazgo, registrado hace 300, años cuando un labriego encontró una raíz de encino con la imagen guadalupana.

La Hacienda del Agostadero es ejemplo vivo de una historia religiosa, ganadera y de riqueza de la región de Villa García, que bien vale la pena conocer y que a “gritos”, a través de sus paredes, pasillos y cuartos deteriorados, clama la atención gubernamental para un rescate del mueble histórico, que habla de un pasado de opulencia.

Fue en 1595 cuando en esta zona (habitada por el grupo guachichil mucho antes de la llegada de los españoles, uno de los más importantes de los chichimecas) se construyeron los primeros graneros ordenados por los europeos, porque esta tierra fértil y con abundante agua promovió los asentamientos humanos.

“Pero fue hasta 21 años después en que comenzó a construirse la Hacienda de Agostadero”, narra el cronista de Villa García, Joel Hurtado Santos.

La Hacienda del Agostadero tuvo como última dueña a María Concepción Moncada Hurtado de Mendoza, a finales del siglo XIX, quien fue la poseedora de las 19 caballerías que la integraban. El primer dueño particular de la Casa de los Administradores fue el doctor Manuel Acosta García, quien le adoptó un laboratorio para hacer medicamentos.

En 1616, la construcción era totalmente innovadora y moderna, pues contaba con drenaje y alcantarillas de piedra, tinas para el baño corporal y dos cocinas; además de servicio de agua potable que era trasladada por tuberías de barro, utilizando los beneficios de la gravedad.

La importancia de la hacienda se debe a que en ella se reunían los administradores de las haciendas cercanas que conformaban el mayorazgo, para resolver los conflictos o diferencias entre los dueños, encuentros que podían durar hasta dos semanas.

Recorrer los cuartos y pasillos de este edificio de paredes anchas, que todavía conserva las puertas, pisos, herrerías, muebles y pintura originales de hace casi cuatro siglos, es efectuar un paseo por la historia de esta parte de México.

“La pintura de las paredes es ejemplo de los cientos de años que han pasado, pues sus tonos café y rojo datan del siglo XVIII y los grises y azules, del XIX”, señaló orgulloso el historiador, mientras encabeza el recorrido.

Su infraestructura endeble y techos caídos muestran el paso de los siglos y el abandono en que las autoridades municipales y estatales han dejado a éste, que es uno de los tres únicos y viejos edificios en pie en la cabecera municipal, que en algunos de sus cuartos sirven como bodegas.

En el salón principal, que tiene ventanas y balcones que dan a la calle principal, hay una muestra de muebles antiguos, como un gran sillón, una mesa redonda de centro y una figura de porcelana del siglo XVI, que fueron elaborados antes de que se construyera la hacienda. También se puede observar un purificador de agua de piedra.

Más modernos, pero no menos importantes, son una de las primeras televisiones de bulbos, en blanco y negro, y una consola de música, de los años 60.

Los hermosos patios de la hacienda aún lucen y presumen un bello diseño, coronado por una fuente y un granado europeo, que está ahí desde que se tiene memoria y que es original porque cuenta con flores de diversos colores y no sólo rojas, como la mayoría de la especie.

La Hacienda del Agostadero está ubicada a unas dos horas de la capital zacatecana y el cronista Joel Hurtado Santos, en un esfuerzo por rescatar el inmueble y dar a conocer el tesoro que guarda para las presentes y futuras generaciones, realiza recorridos gratuitos para los visitantes, en horarios de 8:00 a 15:00 horas y de 17:00 a 19:30 horas.

LNY/Redacción

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