Jerez… Miel y veneno a la vez

RICARDO EVODIO CABEAL VERA

Termina un ciclo, listo para el otro
Hasta el día de ayer, podríamos pensar en que Gerardo Espinoza Solís era el político más encumbrado que tenía Jerez; nada más y nada menos el dirigente de uno de los tres partidos políticos importantes en la entidad, el instituto que encabezó durante dos sexenio el gobierno estatal.

Esto considerando que Jerez, pese a lo fundamental que se dice fue para llevar a la gubernatura a Miguel Alonso Reyes, no cuenta con ningún funcionario en el primer nivel de la estructura gubernamental, ni en las delegaciones federales u otras instancias con poder de decisión, ni en ninguno de los partidos políticos.

Consideramos pues, que hasta antes de ayer, Espinoza Solís podría considerarse casi en automático, como un precandidato con amplias posibilidades de abanderar no sólo al Partido de la Revolución Democrática, sino a una posible unidad de las izquierdas de cara a los procesos electorales que se avecinan.

Sin ventajas, ¿será?

Y si bien sus raíces jerezanas le siguen dando la posibilidad de aspirar a contender en el proceso electoral del año próximo, para lo que recientemente se destapó abiertamente, hoy amanece nuevamente como simple mortal y su participación será o debería ser sin ventajas de ninguna especie y en similitud de posibilidades de otros aspirantes serios.

No se descarta que el maridaje signado por el ahora exdirigente, con el Partido Acción Nacional (PAN) pueda ser redituable a sus pretensiones, en caso de ratificarse la coalición que entre otros resultados, les dio para que José Manuel Viramontes Rodarte ostente en la actualidad la presidencia municipal.

Pero hay un pequeño detalle, Pepe Pasteles y Espinoza Solís aspiran a lo mismo y aunque existiera un pacto del pasado que suponga un compromiso de retribución del apoyo recibido en el proceso local de 2013, nada puede garantizar que lo apalabrado hace año y medio, tenga que llevarse a la práctica en 2015, situación que deberá manejar con mucha cautela, pues lo menos recomendable en estos momentos es que se enojen las comadres y se tiren con la cazuela.

Falta de arraigo

A Gerardo Espinoza Solís le ha faltado un poco o un mucho de arraigo en esta tierra en la que mantiene su condición de residencia para efectos políticos; las visitas a Jerez, más que para asuntos de índole partidista, fueron motivados por invitaciones del alcalde, con quien parece llevar una cercana relación institucional; incluso durante los momentos de apremio, en la toma de la Presidencia Municipal, del pasado mes de mayo, antes que el propio partido del munícipe, el PRD en boca de Espinoza Solís, salió a la defensa del gobierno pastelista.

Durante la llamada “mejor feria de la historia”, el líder del Sol Azteca en el estado, apareció en varias ocasiones ocupando el espacio de privilegio, reservado para el presidente e invitados especiales y ha aceptado otras invitaciones para acompañar al primer edil y aparecer a su lado en las fotografías.

De corazón canino

El hecho de que por vez primera en el cuarto de siglo de vida que tiene el Partido de la Revolución Democrática, un jerezano ocupara la posición más importante como dirigente estatal, es algo histórico, pero para algunos militantes, este hecho no tuvo un impacto decisivo que favoreciera el crecimiento como instituto político y apenas si le alcanzó para controlar el desorden que al interior se vivió en la pugna por el control partidista.

Sería interesante a su regreso, ver qué papel jugará en la manipulación de los hilos del perredismo municipal, toda vez que la corriente Nueva Izquierda se perfila para obtener la dirigencia municipal y aunque en apariencia, por conveniencia política y por la pluralidad que debe mostrar un dirigente, está bien con todos los grupos identificados en la casona de la Avenida 20 de Noviembre, se dice que su corazoncito es totalmente canino.

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