¿Qué hora es?… La que usted diga señor Presidente

CAMERINO ELEAZAR MÁRQUEZ MADRID

Con el regreso del PRI a Los Pinos en México hemos vuelto a los aberrantes tiempos de antes. A esos del presidencialismo todopoderoso, omnipresente y único, en el que sólo la voluntad de uno se impone sobre millones de personas.

Con lo que está sucediendo actualmente rememoramos aquella anécdota que refiere que luego de encabezar un evento público uno de los presidentes priistas de México preguntó a un subordinado ¿Qué hora es? Y éste le contestó: “La que usted diga Señor”. Autoritarismo total.

Así, “lo que usted diga Señor Presidente” -en una actitud de sometimiento al más puro estilo priista-, es lo que estamos viviendo en estos momentos en el país, donde somos testigos cotidianos del entreguismo que diputados federales y estatales, senadores y presidentes municipales rinden al titular del Poder Ejecutivo en turno.

Ellos han dado muestra fehaciente de que no son representantes populares de ningún mexicano ni mexicana, pero sí les interesa defender los intereses políticos y económicos de unos cuantos, en su afán de mantener “contento” al líder que los perpetuará en el poder o les concederá prebendas para beneficio propio.

El ejemplo más claro de esa situación es lo que actualmente estamos viviendo con la Reforma Energética, modificaciones que en un principio Enrique Peña Nieto “vendió” como la panacea para llevar a la República Mexicana a mejores estadios de desarrollo y que, hoy vemos, no son otra cosa más que un desposo “encubierto” de la Nación.

Los y las integrantes del Congreso de la Unión pertenecientes al PRI, PAN y PVEM se aprestaron, raudos y veloces, a aprobar la propuesta de leyes secundarias de la Reforma Energética tal y cual se las mandó Peña Nieto, sin hacer el intento de cambiarle ningún punto ni coma. Pero la presión de la izquierda y del pueblo los obligó a aceptar modificaciones.

La encomienda que ellos deben cumplir es el robo a la Nación, al quitarle la posesión de los hidrocarburos, vender el petróleo mexicano para entregarlo a las manos extranjeras.

De esa forma ha avanzado la aprobación de las leyes secundarias en materia energética y por lo cual los legisladores aprobaron recientemente el llamado “fracking” para la extracción de gas, práctica que traerá devastadores daños ecológicos en las zonas donde se aplicará, como los estados de Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León.

El fracking es la técnica de extracción de energéticos con agua. Consiste en hacer un pozo que luego se desvía para que se vuelva horizontal y tenga mayor contacto con la formación impermeable, que se conoce como lutita. En esa formación se atrapan gotas de gas y a veces de petróleo, precisamente por la impermeabilidad. Esto significa nada más ni nada menos que la contaminación del agua. Recurso no renovable.

Otra transgresión en este tema fue la aprobación del Congreso de la Unión para convertir en deuda pública una parte de los pasivos de Pemex y CFE. El de la primera paraestatal supera un billón de pesos y el de la segunda es de 0.5 billones.

Ahora resulta que el pueblo mexicano debe pagar los pasivos de ambas paraestatales, en especial el de Pemex, con cuyos recursos se financiaron campañas presidenciales de candidatos priistas y con los que viajó lujosamente la hija del líder del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps.

Quitar las deudas a las empresas paraestatales es para entregarlas económicamente saneadas a la iniciativa privada, porque de lo contrario no aceptarían participar en ellas con una carga deudora tan grande. ¡Qué importa que el pueblo de México cargue con una deuda que no le corresponde!

¿Y qué decir de la tutela que el Estado dejará de dar a los ejidatarios y comuneros, en cuyas tierras donde haya hidrocarburos serán explotadas por las empresas trasnacionales, se acabará su riqueza natural y luego se las devolverán?

La ley establece que si el dueño de las tierras, las comunidades o el ejido, se niega a entregarlas, la Sedatu solicitará el trámite por la vía administrativa para la servidumbre legal y dará paso al contratista para que instale todo lo que se le ocurra en el predio y exploté el recurso natural ahí presente. No habrá protección para los mexicanos.

 Por esos motivos nuestros legisladores federales mantienen una postura de la defensa de nuestros recursos naturales y por ello el Partido de la Revolución Democrática exige que se consulte al pueblo de México sobre la posesión de los hidrocarburos. Te invitamos a participar y manifestar tu decisión para evitar el despojo de la Nación.

*Representante del PRD ante el INE

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