Los niños migrantes, una expresión de la crisis de pobreza

* El sistema económico atrasado, una de las muchas causales de la migración.
* Las migraciones impactan y condicionan a la sociedad de nuestro tiempo.
* Los niños y niñas se han sumado, en un problema dramático, al éxodo.

MANUEL IBARRA SANTOS

El fenómeno de los niños migrantes –en crecimiento traumático y escandaloso-, está amarrado a la inequívoca crisis de pobreza y al olvido sistémico para revertir las condiciones de vulnerabilidad que afecta a la sociedad.

Los datos oficiales revelan que en el año en curso se incrementó en un 90 por ciento el fenómeno, en relación al mismo periodo inmediato anterior. El tema ha abierto también una herida dolorosa de repercusiones humanitarias de grandes dimensiones.

En especial los gobiernos de las entidades de la República, entre ellos el de Zacatecas, tendrán que jugar un eficiente papel en el diseño de estrategias que ayuden a reducir los efectos sociales, políticos, económicos y culturales del problema de los niños migrantes. No podemos erigirnos sólo en testigos de sal, ante este padecimiento y más aún cuando somos un Estado binacional, con mayor cultura migrante.

El Instituto Nacional de Migración y el Colegio de la Frontera Norte describen que los pequeños migrantes representan un fenómeno exponencialmente creciente en los últimos años y las cifras así lo revelan: en 2011 se detectaron 4 mil menores migrantes en la línea divisoria territorial con los Estados Unidos, diez mil en el 2012, 20 mil en el 2013 y más de 50 mil en lo que va de este año.

Existen otros datos del gobierno de la República, para ilustrar la dimensión del problema: entre el 2007 y el 2013, México alojó en estaciones migratorias y devolvió a sus países de origen a poco más de 400 mil centroamericanos, de los cuales 30 mil eran menores de edad.
En ese mismo período, se deportaron de Estados Unidos de Norteamérica a nuestro país a 2.6 millones de compatriotas, de los cuales 130 mil eran niños y jóvenes, muchos de ellos de origen zacatecano.

El dilema se encuentra, ahora, en como constituir una plataforma de defensa de los derechos humanos de los niños migrantes a fin de rescatarnos de su destino fatal, para evitar que se conviertan en carne de cañón de las redes de traficantes de seres humanos y de las organizaciones del crimen organizado. No hacerlo se puede traducir en un crimen de carácter colectivo, auspiciado por los gobiernos nacionales.

La dimensión de las migraciones:

Según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) en la actualidad hay más de 200 millones de personas que viven fuera de sus países de origen, que representan aproximadamente el 3 por ciento de la población total del planeta y la mayoría de ellos subsisten como extraños y otros como auténticos nuevos esclavos.

Este fenómeno que ya ha marcó el rostro de la sociedad global del siglo XXI está provocando fuertes impactos organizacionales, psicológicos, económicos y políticos, tanto en los países de origen como en los de destino, motivo por el cual las agencias internacionales han considerado a las migraciones como uno de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo.

Aunque los hombres dominaban y lideraban hasta hace algún tiempo, seguidos por las mujeres adultas, las estadísticas de los desplazamientos producto de los fenómenos migratorios mundiales, los niños se han sumado al éxodo en la búsqueda de mejores horizontes de vida.

​ La emigración en Zacatecas:

En particular la emigración zacatecana y su genética, por mucho, ha originado desde hace bastante tiempo una enorme fractura social cuyo saldo es la producción de un drama social constante, y en donde encontramos también como fondo la expresión de la crisis de la pobreza.
​El fenómeno migratorio zacatecano se localiza en el vértice una triada fatalista: (1) Las condiciones de una sistema productivo y económico atrasado; (2) El origen fatal de nuestra historia que no hemos sabido modificar para bien; y (3) Los imponderables de una naturaleza difícil y agreste que tampoco hemos transformado.
Hoy tenemos ante nosotros el multidimensional problema de los niños migrantes, que lo único que exigen es un trato digno, humano y justo.

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