El G-20 y el 2 de julio

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Durante tres días, los ojos del mundo estuvieron puestos en México. Y como no, si 20 influyentes presidentes y Jefes de Estado, discutieron aquí una decena de temas globales que a todos involucra. Paralelamente, nuestro país vive la elección presidencial más competida de su historia.

Dos momentos importantes, pero una sola realidad: cambiar el modelo económico y social de México como lo propone, el rector de la UNAM, José Narro o seguir en el subdesarrollo en todos los rubros. ¿Pero después del 2 de julio que?

México requiere de cambios estructurales para ser competitivo en relación a los países que forman parte del G-20. Si el próximo (a) presidente (a) no es capaz de impulsar los cambios seguiremos condenados a permanecer en el subdesarrollo. Es decir, viendo pasar a los triunfadores. De ese tamaño es nuestra realidad.
Como es del dominio público, a inicios de semana, en Los Cabos, Baja California Sur, sesionó el G-20, que no es otra cosa, que los países más poderosos económicamente del mundo, comandados por los EU, además de las economías emergentes como: China, Rusia y Brasil, entre otros.

Al menos por tres días, Los Cabos, fue toda una fortaleza. Las fuerzas policiacas (mil 500 elementos) resguardaron el lugar, -bajo la batuta- del Estado Mayor Presidencial, sin contar la seguridad que cada mandatario o Jefe de Estado traía. 20 líderes mundiales estuvieron en México y se dieron cuenta cómo estamos.

La agenda que trató el G-20 fue diversa, los acuerdos a los que llegaron, entre otros, fue el de dotar al Fondo Monetario Internacional (FMI) de más recursos: la poderosa institución operará ahora con 456 mil millones de dólares. Lo que es de llamar la atención es que 10 mil millones de dólares los pondrá México.

También se firmó el Plan de Acción de Los Cabos para el Crecimiento y el Empleo, que tendrá como objetivo alentar la economía en varios de estos países, además de dar respuesta a millones de jóvenes sin empleo. Se acordó además, ampliar a 2014 la cláusula de no aplicar medidas proteccionistas y apoyar el libre comercio.

El presidente Felipe Calderón Hinojosa, -en pleno cierre del proceso electoral- se convirtió en el anfitrión, testigo de los acuerdos y las discusiones que dieron. No hay duda, que la Cumbre del G-20 fue importante. La Cumbre puso a México en la mira del mundo, pero en una situación más favorable.

Hasta aquí todo bien. Sin embargo, surgen algunas preguntas: ¿Cuáles son los beneficios para México con la Cumbre del G-20? ¿Cuál fue la participación real de México? ¿Cuándo y cómo se verán los beneficios, si los hubo? ¿Cómo queda México ante los países participantes? ¿Saldremos del subdesarrollo? ¿A costa de qué se podría salir del atraso y la desigualdad? ¿Cuánto tiempo nos llevará? ¿Y la soberanía dónde queda?
Estas y otras interrogantes afloran tras la culminación de la Cumbre del G-20.

Es un hecho, que si hay beneficios estos se darán en un mediano y largo plazo, es evidente que presidente Felipe Calderón ya no los verá. No hay que olvidar que le quedan escasos cuatro meses y días en el mandato.

Habrá que estar atentos en las próximas semanas para saber qué comprometió el gobierno calderonista ante los países desarrollados y de economías emergentes. Insistimos, la Cumbre del G-20 fue de suma importancia y México fue más que un simple anfitrión.

No debemos perder de vista tampoco, que México tiene la presidencia del G-20 y en diciembre próximo la estará entregando a Rusia.

Rumbo al 1 de julio

Y mientras en Los Cabos, Baja California Sur, culminaba la Cumbre del G-20, México se encuentra a días de elegir al próximo presidente. Por supuesto, que los líderes mundiales que acudieron, entre ellos, el del país más poderoso del orbe, Barack Obama, se dieron cuenta de cómo andan las cosas aquí.

Los pronósticos al día de hoy son los mismos: si no ocurre algo extraordinario, el regreso del PRI a Los Pinos parece inminente. Las encuestas serias y pagadas, en su inmensa mayoría dan la ventaja a Peña Nieto. Aunque nada está escrito, las izquierdas tendrán que esperar otro mejor momento. El PAN apenas si logró 12 años de gobierno. Tuvo el poder y no supo usarlo.

El anhelo de millones de mexicanos y mexicanas para que gobierne la izquierda en este país tendrá que esperar, por lo menos, seis años más. Ante el escenario planteado, desde ahora, el Jefe del Gobierno del DF, Marcelo Ebrard se pone al frente del proyecto.

A seis días de que terminen las campañas formales las mediciones favorecían aún al candidato del PRI-PVEM. El abanderado de las izquierdas y la candidata del PAN se disputan el segundo sitio. Ciertamente, la verdadera y única encuesta que vale es la del 1 de julio. ¿Pero qué pasará después del 2? Nada, México no inicia ni comienza aquí. Todo volverá al México real gane quien gane.

El despertar de una sociedad mexicana parece que quedó truncado, aunque la aparición de #Yosoy132 puede ser rescatable. Ahora, el principal enemigo de los 4 aspirantes es el tiempo. El voto útil parece muy lejano y no hay ni cultura en una sociedad ávida de cambio ni condiciones para que se dé. No está de más, llamar a razonar el voto, para que gane el menos peor, pero no a partir de trivialidades ni de guerra sucia.

De todos modos, no debemos descartar sorpresas. Preparémonos pues para el 2 de julio y para todo lo que viene.

Para el anecdotario:
1) Al cierre de este espacio, la Fiscalía Especial para Delitos Electoral (FEPADE) habría recibido más de dos mil 700 denuncias electorales de los diferentes partidos políticos. De acuerdo con Imelda Calvillo, responsable de la Fiscalía todas las denuncias serán atendidas, al tiempo que pidió a la sociedad que haya confianza en que la institución atenderá los incidentes el domingo 1 de julio. Adelantó que no todas las denuncias interpuestas procederán.
* No pasará nada, como siempre ocurre. Estanos en nuestro entrañable México

2) Vaya corajes los que ha hecho pasar el ex presidente Vicente Fox Quesada a la militancia panista con su campaña a favor de Enrique Peña Nieto. Por lo pronto, el polémico ex presidente no le teme a las críticas, menos a sus correligionarios. La decisión de apoyar a Peña Nieto y no a Josefina Vázquez Mota surgió porque el quijotesco Fox consultó a su almohada y a su esposa Martha Saguhún la decisión de promover a otro candidato.
* Algo perverso hay atrás de Fox para que haya traicionado a Chepina y al PAN.

3) No se cómo, pero el IFE dice se encuentra trabajando para evitar la compra y coacción del voto.
* Va el beneficio de la duda, pero será rebasado.

Es mi opinión.

(*) Periodista.

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