Los retos del PRD rumbo al 2012

La situación que hoy vive México es grave, sufre condiciones de pobreza, falta de empleo, carencia de oportunidades educativas, deficiencia en salud, desigualdad social, inequidad, conflictos político-electorales e inseguridad, entre muchos otros.
Esas problemáticas se expresan actualmente en más de 60 millones de mexicanos, hombres y mujeres que cotidianamente vive desempleo, desnutrición, bajos salarios y enfermedades, frente a la mirada pérdida de un gobierno inmóvil que  ha dejado de trabajar por el bien de las mayorías.
Además, hay una ola de violencia imparable que nos ha sumergido en una crisis drástica de seguridad pública, donde el gobierno federal y muchas administraciones estatales han demostrado incapacidad frente al desafío de los grupos delincuenciales.
La estrategia del gobierno federal en materia de seguridad pública no ha sido la adecuada, ya que los daños colaterales los estamos pagando los ciudadanos inocentes.
Ejemplo de ello es el caso de Javier Sicilia, que ante el asesinato de su hijo y otros jóvenes, convocó a la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad, Caravana que acaba de llegar a Ciudad Juárez. Se trata de movimientos ciudadanos que remueven conciencias y están gestando una nueva ciudadanía crítica del sistema de partidos y de gobiernos.
En medio de este contexto tan complicado para el pueblo mexicano, los neoliberales buscan a toda costa mantener sus privilegios, por una parte garantizando la explotación y el usufructo de nuestros recursos naturales y, por la otra, pretendiendo aprobar reformas legislativas para limitar los derechos de los trabajadores y dar todas las facilidades a los inversionistas privados, ahí está el ejemplo del SME.
En México hay una lucha entre los monopolios y poderes fácticos que muestran cada día más su capacidad de incidir en las instituciones políticas, situación que debe frenarse.
En el Partido de la Revolución Democrática somos conscientes de la situación que vive nuestra nación en este momento y por ello proponemos alternativas de solución que garanticen el bienestar de la mayoría de la población, con cambios de fondo que puedan ser aplicados y que representen una alternativa viable para la ciudadanía, con miras al 2012.
No pretendemos que el Estado sea el dueño y regente de la totalidad de los medios de producción. Debemos decirlo con claridad: no queremos una economía estatista que obstruya la libertad y la iniciativa individual o social, pero tampoco queremos una economía monopólica controlada por una minoría oligárquica, como la que tenemos actualmente.
México requiere una nueva política económica que mejore los niveles salariales y que distribuya el ingreso de manera más equitativa, que atienda a los productores agrícolas e implemente una política salarial y de precios de alimentos básicos con el propósito de promover el mercado interno y mejorar las condiciones sociales de vida de la mayoría de la población.
Es necesario que el Estado asuma un papel de liderazgo en la inversión productiva, que deje de lado el pasivismo que abandona todo en manos de la inversión privada.
Asimismo, en política social y particularmente en educación hemos retrocedido notoriamente, tenemos un modelo deficiente que no atiende la demanda educativa. Nosotros creemos firmemente que la educación es una cuestión productivamente central y socialmente sensible, mucho más ahora que el país vive una crisis de violencia, en la que muchos de sus protagonistas son jóvenes, por lo que proponemos más becas y espacios educativos para ellos.
La alternativa al modelo actual requiere la construcción de nuevas alianzas sociales, que atiendan también los graves problemas ambientales de nuestro país y el cambio climático global, promoviendo acuerdos nacionales e internacionales entre los sectores público, privado y social.
Como representante del PRD ante el IFE debo señalar los retos que la democracia tiene en nuestra nación. Necesitamos instituciones electorales que, como sus principios lo establecen, sean certeras, legales, independientes, imparciales y objetivas.
No debemos permitir como izquierda, pero tampoco como sociedad, que se repita un proceso electoral tan cuestionado como el 2006, pues aunque la reforma electoral del 2007 buscó regular los comicios de manera más eficaz, aún falta regular posibles violaciones al COFIPE y a la Constitución, como las que hemos visto de los Artículos 134 y 41 de la Magna Carta. Esta reglamentación es indispensable para eliminar el uso de los recursos públicos en campañas electorales y los actos anticipados de las mismas.
Así pues, en el 2012 no sólo está en juego la renovación de la Presidencia de la República, sino la construcción del proyecto de nación que como mexicanos queremos y hacia dónde nos dirigimos para edificar un mejor futuro y una sociedad sólida.
* Representante del PRD ante el Consejo General del IFE y estudiante de diplomado en el CIDE.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *