Empoderemos al municipio

Datos presentados por el INEGI, derivados del censo 2010 en Zacatecas, nos muestran notables desigualdades en aspectos básicos del desarrollo humano: por ejemplo, tenemos municipios donde el porcentaje de viviendas habitadas sin drenaje ni servicio sanitario alcanza el 30% mientras que en otros es menor al 1%.
En un municipio solo el 0.4% de ocupantes de viviendas tienen piso de tierra, mientras que en otro son el 10.9%. Tenemos regiones en nuestro estado donde el promedio de escolaridad es cercano a los 11 años, mientras que en otras es de 5.2 años, aspectos, entre otros, que dejan en evidencia el atraso patente.
Por otro lado, seis municipios de la zona sur del estado permanecen sin la presencia de policías municipales por amenazas del narco: Joaquín Amaro, Pinos, Florencia de Benito Juárez, Tabasco, Tepetongo y Teúl de González Ortega; que de acuerdo a reportes de la Procuraduría General de República, la zona sur de Zacatecas es un “foco rojo” dada la fuerte presencia del crimen organizado.
Ante esta situación, es urgente reivindicar el municipalismo como uno de los elementos transformadores de este país. Resulta indispensable que los municipios estén dotados de una capacidad financiera y operativa solvente para afrontar sus necesidades.
El rol desempeñado por esta instancia de gobierno debe erigirse como la base fundamental dentro de la organización social, política y económica del país a través de su función de enlace entre la gestión de gobierno y administración y la comunidad, acercando la toma de decisiones a los ciudadanos. Para ello, es fundamental la profundización del proceso de descentralización para construir un Estado más eficiente y democrático y legitimar el ejercicio del poder.
Históricamente, el proceso de descentralización en el país, no sólo ha conducido al establecimiento de reformas políticas, sino que ha tenido además una notable incidencia en el área de la administración pública al permitir el desarrollo y fortalecimiento de los gobiernos regionales y locales; propiciando, también, la consolidación de una organización administrativa estatal y municipal que poseen una caracterización y una dinámica propia.
Sin embargo, el cumplimiento de las actividades que les corresponden, se ha visto seriamente obstaculizado por factores de diversa naturaleza, dentro de los cuales merecen especial mención su alto nivel de dependencia presupuestal y las notables debilidades operativas que aquejan a los municipios.
La consolidación de la participación ciudadana dentro del municipio, como un instrumento básico para la optimización de la gestión local, obliga al municipio  a contar con una estructura que permita la institucionalización de sus relaciones con la comunidad, incentive la generación de planes y  proyectos donde ésta tenga la posibilidad de participar en forma más activa y determinante.
De esta manera, el municipio debe iniciar en primer término un proceso de evaluación integral, con el objeto de modificar aquéllas estructuras que no respondan a las necesidades de la vida local y fortalecer las que funcionan. A nuestro parecer, el análisis debe hacerse sobre tres aspectos fundamentales: el político-administrativo, el económico y el social.
La gestión de la comunidad por la comunidad misma es un concepto que debe rescatar el sentido social de la política pública; entendiendo a la sociedad no sólo como receptora de los servicios y bienes públicos, sino como copartícipe del diseño de las políticas públicas y, en última instancia, forjadora de su destino.
En nuestro caso, los legisladores tenemos que trabajar para que el Poder Legislativo sea un espacio efectivo de empoderamiento de las mayorías ciudadanas, donde converjan los demás poderes y competencias institucionales; debemos buscar que las instituciones fincadas en el derecho, coadyuven a corregir las asimetrías sociales.
Como he señalado anteriormente, de poco sirven los principios democráticos constitucionales, estatutos y la legislación, si el ciudadano no participa activamente en reclamo de sus derechos y en la rendición de cuentas de sus autoridades.
Bajo un empeño de fortalecer al municipio, es que están orientadas las Iniciativas que he presentado en el Congreso del Estado, tal es el caso de a Reforma de la Ley Orgánica del Municipio de Zacatecas, para que los municipios a partir de su capacidad administrativa, presupuestal y operativa, cuenten con una dirección, área o instancia específica para la atención y gestión medioambiental. 
En este mismo sentido, La Ley de Desarrollo Rural Integral Sustentable que presentamos y suscribimos los diputados locales del PRD, está hecha para funcionar como una herramienta que garantice la igualdad de oportunidades de los ciudadanos y, al mismo tiempo, proporcione medios para el desarrollo de las zonas rurales en los  municipios, donde no se ha alcanzado un desarrollo económico y social similar al registrado en las ciudades.
La necesidad de crear un marco-jurídico adecuado a la realidad agropecuaria de Zacatecas para empoderar a los  municipios y sus comunidades, es impostergable. Así mismo, La Ley de Aguas para el Estado de Zacatecas y sus Municipios que presenté hace varios meses, también establece mecanismos democráticos de participación, donde las decisiones de cómo se obtiene, distribuye y se usa el agua, competa a las comunidades y en general a los ciudadanos; a efecto de impulsar su participación en todos los niveles para que la sociedad haga suya la gestión integral del agua.

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