Se investigarán a unas mil personas por ejecución de El Pelapapas

Al menos mil personas están ya siendo investigadas por el asesinato de Rubén Delgado Gamillo El Pelapapas, ocurrido ayer domingo en el interior del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Cieneguillas.
Así lo informó el procurador de Justicia del Estado, Arturo Nahle García, quien además detalló que son por lo menos cuatro las personas directamente involucradas en el homicidio.
A consecuencia de que ayer, cuando fue ejecutado El Pelapapas, era día de visita, las personas sujetas a investigación por dicho homicidio, aparte de los 461 reos, serán también los 624 visitantes que se encontraban en el lugar.
Igualmente, objeto de dicha investigación serán todos los custodios del penal y hasta el propio director del Cereso, Roberto González López.
A escasas cuatro horas de haber sido trasladado de Guanajuato, al complejo carcelario de Zacatecas, El Pelapapas fue privado de la vida en su celda, el móvil del crimen aún se desconoce, pero se tiene el antecedente de que “debía muchas”, y por lo tanto cargaba con un largo historial de amenazas en su contra.
El hoy fallecido también fue uno de los reos de más alta peligrosidad que en el 2009 se fugó con otros 53 reos del penal zacatecano, habiéndose ya fugado también en el 2001, de la Cárcel Distrital de Río Grande.
Lo único que se sabía de él era que lideraba una nueva banda delictiva en el norte de la entidad, hasta que el pasado 13 de mayo fue aprehendido por autoridades del estado de Guanajuato.
Sobre sus hombros pesaban acusaciones de robo, extorsión, tráfico de drogas y secuestro, entre los que destaca el del ex alcalde de Fresnillo, Juan Carlos Guardado, desaparecido el 5 de febrero del presente año.
El historial delictivo de Rubén Delgado Gamillo inició con la peligrosa banda de Los Zetas, pero se separó de ellos después de fugarse en el 2009, para así formar su propia banda.
Es por ello que además de haber estado tras él, las autoridades estatales y nacionales, también era perseguido por otras bandas delincuenciales como la de los propios Zetas, que ya había secuestrado a varios de sus familiares, además de quemar su casa y robarle su ganado.
Sus actividades ilícitas eran llevadas acabo en la región de Sombrerete y los límites con Durango, así como en el estado de Guanajuato.

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