Por una gestión ambiental y eficaz de la basura

En los países desarrollados el promedio de basura que genera cada persona es de dos kilos aproximadamente y la cifra va en aumento. En Estados Unidos, por ejemplo, la basura producida en los centros habitacionales, sin contar la de la industria, alcanzó en 1990 más de 220 millones de toneladas.
En el caso de México, ocupamos el lugar número 10 de los países que más basura producen; hace 50 años cada mexicano generaba 300 gramos de basura diario y  hoy generamos alrededor de 900, lo que representa una cantidad de 84 mil toneladas de basura al día. Tan sólo en la capital de la República se producen 12 mil toneladas al día, 18 millones al año y en Monterrey cerca de un millón.
La presidenta de la Federación Mexicana de Ingeniería Sanitaria y Ciencias Ambientales (Femisca), Diana Flor Rodríguez Hernández, afirma que el país registra un atraso en el manejo de residuos sólidos de hasta 100 años. Indudablemente, el manejo inadecuado de la basura implica problemas para la salud de la población y severos daños ambientales.
En México operan alrededor de 110 rellenos sanitarios de acuerdo a la norma oficial, pero tenemos casi dos mil 500 municipios, por lo que la cifra es ínfima y padecemos un rezago marcado: a nivel mundial el país se ubica en el lugar 45 en esta materia.
En cuanto al marco jurídico, la Ley de Manejo de Desechos se aprobó en 2003 y se reglamentó en 2006, por lo cual ahora estamos en proceso de transición y es necesario que los recursos destinados a esta modificación, se apliquen de manera efectiva para proyectos que sean técnica y ambientalmente viables y socialmente justos.
La opción real consiste en que los municipios presenten buenos proyectos a nivel ejecutivo, que apliquen bien los recursos, que exista una efectiva supervisión estatal y federal para saber qué se hace con las partidas presupuestales otorgadas para la recolección y tratamiento de la basura; pues éste sigue siendo el principal problema en los servicios públicos de los Municipios y el problema sólo puede resolverse integralmente mediante la participación de la ciudadanía.
En Zacatecas, las condiciones de nuestro estado exigen la puesta en marcha una serie de programas relacionados con el tratamiento de la basura, como son la prevención y gestión integral de los residuos. Debe ser un objetivo impostergable, lograr en nuestras ciudades estándares de higiene y limpieza semejantes a los que priman en las principales ciudades del mundo.
Actualmente, en la ciudad de Zacatecas, el alcalde está determinado a firmar con una empresa privada para que realice la recolección de basura, con el argumento de que bajo este esquema se tendrían ventajas sustanciales: se garantizaría la calidad de la limpieza en cada rincón de nuestra ciudad capital, además el alcalde ha señalado que para conseguir un servicio de recolección de basura de calidad, se necesitaría invertir 125 millones de pesos; cuando el municipio sólo cuenta con un presupuesto anual de 36 millones para este rubro. Tal  iniciativa, actualmente la estamos discutiendo los diputados de la LX Legislatura del Estado.
Sin embargo, cabe recordar la cantidad de experiencias fallidas en los municipios donde se ha promovido la privatización de la recolección de basura, como en el caso de Mérida, Naucalpan, Zapopan, Puebla, Atlajomulco, Benito Juárez (Cancún), Santa Catarina, Monterrey, Tampico, Reynosa, Ciudad Madero y Altamira, en los que finalmente los que pagaron las consecuencias del fracaso fueron los ciudadanos a los que se les cobró por la prestación del servicio.
En la ciudad fronteriza de Reynosa, Tamaulipas, la privatización del servicio de recolección de basura resultó todo un fracaso: generó un endeudamiento sustantivo al Municipio y se derogó  una responsabilidad constitucional. Entre los problemas que generó la privatización, destaca precisamente el endeudamiento que se hereda a las administraciones municipales posteriores. 
Como ejemplo, en Reynosa, el Municipio tendrá que pagar a la empresa Promotora Ambiental S.A. y de la Laguna (PASA) un adeudo de casi 27 millones de pesos. Esta empresa cobra 503 pesos diarios por cada tonelada de basura recogida y se estima que Reynosa produce un máximo de 500 toneladas de basura, por lo que estarían cobrando 251 mil 500 pesos por día, en un mes 7 millones 649 mil pesos y al año casi 92 millones de pesos.
En el caso de Nuevo Laredo, la recolección de basura se convirtió también en un problema presupuestal, debido al cobro de 72 millones de pesos al Municipio por parte de la concesionaria Servicios Tecnológicos Ambientales (SETASA), por el lapso de 10 meses trabajados sin pagar en el 2010, durante la administración de Ramón Garza Barrios, es decir alrededor de siete millones 200 mil pesos por mes. Por su parte, el ayuntamiento de Benito Juárez (Cancún) volvió a hacerse cargo del servicio de recolección y disposición final de basura después de que fracasó la concesión otorgada a la empresa DOMOS a finales de 2007.
Por tal motivo, los Municipios tienen que establecer con claridad si cuentan con la capacidad para operar este servicio antes de buscar su concesión a través de empresas privadas. La cuestión de fondo radica en resolver el problema de la recolección de la basura de una forma eficiente y ventajosa para los municipios; y no como frecuentemente ha sucedido en diferentes lugares de nuestro país, que al amparo del poder se han otorgado concesiones de varios años a empresas oportunistas o grupos que no tienen experiencia y con el único fin de enriquecerse en perjuicio de la sociedad y de los trabajadores de limpia, ya que sus derechos laborales pueden ser vulnerados y hasta poner en riesgo sus empleos.
Finalmente, dadas las experiencias en el sistema de concesiones, no debemos aceptar acríticamente el criterio de pagar por tonelaje; necesitamos avanzar en búsqueda de alcanzar un manejo integral de los residuos sólidos, comenzando por incentivar un programa de separación domiciliaria de residuos para que, más allá de los esquemas aplicados en los servicios públicos,  la lógica imperante en las ciudades de Zacatecas sea la disminución de producción de basura.

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