Los costos de la derrota

El regreso de Gustavo Muñoz  Mena a su curul en la LX legislatura marca una de las derrotas políticas más severas a Saúl Monreal Ávila, lo que coloca su carrera parlamentaria en un punto de desgaste que le traerá consecuencias en las próximas elecciones en las que participe.
El pasado 18 de mayo el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificó la sentencia de la Sala Uniinstancial del Tribunal de Justicia Electoral de Zacatecas, y revocó el acuerdo número dos de la Comisión Permanente de la LX legislatura que autorizó la reincorporación del diputado petista Saúl Monreal Ávila, por la vía plurinominal en sustitución de Gustavo Muñoz Mena.
La resolución prestigia al tribunal electoral zacatecano porque proporciona credibilidad y apego a la legalidad a sus resoluciones, así como imparcialidad en los veredictos que determina.
El marco legal electoral en Zacatecas se prestigia puesto que tanto el tribunal de Justicia Electoral como el Instituto Estatal Electoral de Zacatecas, mantienen niveles de prestigio jurídico en materia de jurisprudencia y de conducción de los procesos electorales que hasta el momento han resuelto.
Curiosamente ambas instancias son dirigidas por dos mujeres: Silvia Rodarte Nava y Leticia Catalina Soto Acosta.
Empero la resolución le proporciona un severo revés al grupo monrealista y en particular al diputado Saúl  Monreal Ávila, puesto que evidencia que en su toma de decisiones prevaleció el encono, la falta de control sobre sus emociones y no el oficio y la madurez política.
El revés jurídico-político no significa el término de la carrera política del joven legislador petista, sino un tropiezo del que deberá aprender en lo inmediato, pero que seguramente le traerá consecuencias en el corto y mediano plazo.
El pasado 10 de enero del año en curso publiqué en este mismo espacio que el menor de los Monreal perdería  el caso porque no le asistía la razón. Aporté este argumento:
“Un elemento jurídico sólido es que el legislador petista no ha dejado de serlo, lo es con licencia y por tanto, en esa calidad, no está en condiciones de reclamar la posición plurinominal que le pertenece a su partido y que hoy está en posesión de Gustavo Muñoz Mena”.
Sin embargo, Saúl Monreal le apostaba a una laguna jurídica que prevalece en la legislación electoral zacatecana y además, al largo tiempo que llevaría el litigio en los tribunales, puesto que la resolución se daría, en todo caso, cuando prácticamente hubiese concluido el período parlamentario. Ni uno ni otro caso sucedieron.
Un difícil panorama
El coordinador de la fracción parlamentaria tendrá que asumir los costos del revés jurídico que le propinó el TRIFE. Por un lado pierde autoridad moral frente a una fracción parlamentaria debilitada y que registra la pérdida de uno de sus elementos.
Además tendrá a su lado durante los dos años y medio que restan del período parlamentario la imagen del hombre que lo derrotó en los tribunales electorales, lo que seguramente será utilizado por sus contrarios para bajarlo de las discusiones en tribuna. El propio Muñoz Mena podría encargarse de ello.
Por otro lado cuando sea postulado a un puesto de elección popular, el que sea, su contrincante utilizará el arma más poderosa y gratuita que tendrá en sus manos: la derrota que le propinó Gustavo Muñoz Mena.
Solo el tiempo y la habilidad para el manejo de esta situación que hoy le causan un desgaste extraordinario, podrán hacer que Saúl Monreal remonte la adversidad en la que se encuentra en este momento.
Pero sobre todo, tendrá que madurar y controlar sus ímpetus, sus estados emocionales.
Al tiempo.

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