Sigo marginada: Siri Alatorre

En medio de un desquiciante tráfico y un sol abrumador, propio de abril, aparecen dos figuras en el centro de Jerez.

Una y otra se ocupan, son inseparables desde 2006. Ahí van. Venciendo obstáculos de la geografía citadita; Siri y Lidia llevan muy en alto la fe, tienen el deseo de llegar a la Presidencia Municipal para cristalizar sus esperanzas, pero, pareciera que la suerte no las acompaña.
Regresan entonces a casa, muy acaloradas. Su vivienda se ubica en un extremo de la periferia de la ciudad.
Al llegar, se dirigen a la cocina. Mientras bañan su estómago vacío con un vaso de agua, una y otra se miran por segundos, después sus miradas se pierden en medio de su pobreza y desilusión… No se dicen nada, pero saben bien que su tarea siguiente, es volver a insistir…
Rafael, es uno de sus amigos; ayuda a Siri cuando tiene las posibilidades de hacerlo, mas ve que el tiempo de espera rebasa los límites de la tolerancia. “Siri necesita ser escuchada”, nos dice. ¡Te invito a que vayamos una tarde a platicar con ella!
Martes 5 de abril de 2011
Llegamos al domicilio de Siri. Nos recibe su prima Lidia; pide que pasemos al comedor. Entramos y ahí está Siri en su silla de ruedas; triste, desmotivada. Aparece al fondo su madre, la señora Juana Díaz, quien permanece atenta a una plática que difícilmente se desencadena.
Siri se resiste a hablar, no desea recordar el pasado, sin embargo nos manifiesta: “Estoy desesperada; no se qué hacer. Ya di varias vueltas a la presidencia, al DIF, y no me pueden atender. Mis terapias están interrumpidas desde hace siete meses; y deben de ser diarias, por quince minutos. El doctor que me atendía en el hospital general me dice que no me las puede dar porque lo cambiaron a un espacio más reducido. Los médicos me han dicho que las terapias me ayudarían a caminar dentro de unos 5 o 6 años…”
“Otra de mis necesidades son los pañales… Me apoyan en Zacatecas con ello, pero son insuficientes para salir el mes, pues ocupo hasta 3 diarios… Recibo una pensión vitalicia, que no me alcanza para mantener a mis tres hijos, y aunque me ayuden con vales para medicinas, no ajusto… O comemos todos, o cuido mi propia salud”.
Entre lágrimas agrega: “A veces he llegado a pensar que todo se derrumbó, pero sigo adelante porque veo a mis hijos pequeños, que van a la escuela”.
En el transcurso de la conversación, volteamos la vista hacia una vitrina sin vidrios; vemos ahí un vaso de plástico, amarillo, deteriorado, con el logo del PRD.
¿Cuándo acude a la presidencia municipal de Jerez, qué le dicen, por qué no la atienden? –Le preguntamos-.
Responde: “Me ignoran en el DIF… En una ocasión me dijo al presidente que si no hubiera apoyado la campaña del PRD… Y la última vez que vi a Lalo me dijo que iba de prisa; me dejó con las palabras en la boca, y me regresé a la casa deprimida”.
Rafael interviene: “Yo ya platiqué con el presidente sobre el caso de Siri; le insistí en que debería gobernar para todos, y prometió ayudarla, pero no se ha visto nada; mañana la llevaré a Zacatecas para ver la situación de los pañales y medicamentos”.
En ese momento aparecen uno a uno los hijos de Siri: Alejandro de Jesús, Raymundo Artemio y José Carlos, quienes sin interesarse mucho en la visita realizada, juegan y corren de la cochera de la casa, a la calle.
Miércoles 6 de abril de 2011
Temprano, nos dirigimos a la capital. A nuestra llegada a las oficinas de la Comisión Estatal para la Integración Social de personas con Discapacidad (CEISD), una de las secretarías se levanta de su silla y recibe a Siri. Luego preguntamos por los pañales y responden que desde el pasado lunes, personal de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) los había recogido.
Interesados en el seguimiento que le pudieran dar al caso de Siri, por la CEISD, solicitamos entrevistarnos con algún ejecutivo de la comisión. Fue así como nos canalizan con Elvia de Lourdes Gómez Rocha, jefa del área de trabajo social, ella nos explicó que “se está haciendo una excepción con Siri; se le apoya con 40 pañales por mes, mientras que otros beneficiarios reciben 120 al año”.
Y continúa: “El día 15 de abril recibirá una silla de ruedas que está pendiente, pero reconoce, que desde el cambio de gobierno estatal sólo se ha apoyado con pañales”.
“En el estado tenemos un padrón muy grande de beneficiarios, y todos tienen necesidades… Lo que sí requerimos en Jerez es un representante de la CEISD para atender estos asuntos, y evitar que Siri tenga que venir a Zacatecas. En cuanto a sus terapias, lo que sabemos, es que había problemas mecánicos con la ambulancia que la trasladaba al hospital, o bien, no estaba disponible cuando se necesitaba”, concluye.
Por otro lado, Ivon Castro, responsable de gestión social de la CEISD, fundamenta los apoyos gubernamentales que ha recibido Siri Alatorre, y expresa: “Se le apoyó con una vivienda modesta y se adaptó a las necesidades de ella, pero todo fue en el sexenio anterior”.
De ahí nos dirigimos a los Servicios de Salud en Zacatecas (SSZ). Por fortuna, le entregaron un vale para medicamentos que le servirán para su tratamiento en los siguientes 15 días.
De regreso a Jerez, vimos a Siri más animada. Recuerda el origen de su problema y agradece a las personas que estuvieron cercanas a ella en los momentos más críticos… No olvida nombres de ex funcionarios, y reconoce hasta la fecha, el acercamiento que mantiene con la diputada federal, Claudia Anaya Mota.
Siri ya no quiere fama a través de los medios. Ella pide a las familias que vivan bien, que su experiencia sirva para madres solteras, para jovencitas que se embarazan a temprana edad, y por supuesto, su ánimo se disuelve cuando se habla de justicia y gobierno.
Antecedentes:
16 de Junio de 2006
Siri tenía 22 años, junto con sus tres hijos vivía al lado de sus padres. La madrugada de ese día fue salvajemente golpeada y agredida con arma blanca por su ex pareja. Herida, salió como pudo de su casa; fue en busca de auxilio con los vecinos.

El responsable no es detenido al momento, sino hasta varias semanas después. Desde su captura, permaneció tres meses en la cárcel, pero luego un magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE) le otorgó su libertad. Según la autoridad, no hubo los suficientes elementos probatorios…

El caso de Siri Alatorre fue un boom en todo Zacatecas. Fue un suceso estremecedor que vendió muchos periódicos. El tema conmovió a los tres poderes del estado. Muchas fueron las voces que se unieron para exigir justicia… Pero no la hubo.
Amalia García, gobernadora de ese tiempo, escribe un editorial en diciembre de 2007 para el periódico El Universal, en el cual revela su inconformidad por el resolutivo del Tribunal; pide que sea rectificado.
Para Félix Vázquez Acuña, diputado de la 59 Legislatura, el estado falló en su obligación de procurar, impartir y administrar justicia.
Jerezanos y mujeres zacatecanas se manifiestan a las afueras del Palacio de Justicia; piden una explicación.
Claudia Anaya Mota, quien fuera titular de la CEISD describe la sentencia como “una vergüenza social”.
A estos reclamos se sumó el Instituto para la Mujer Zacatecana (Inmuza) y el Centro de Atención a la Violencia Intrafamiliar de Zacatecas (CAVIZ), nada prosperó.
A cinco años de distancia, Siri Alatorre sobrevive. Se encuentra en silla de ruedas, parapléjica, olvidada por las autoridades locales, pero también discriminada por simpatizar con un partido que lo perdió todo.
¿Cuántas Siris existen en Zacatecas?, ¿Por qué las instituciones públicas privatizan los apoyos?, ¿Por qué existe una burocracia que se desempeña con asombrosa lentitud? Son las interrogantes que se hace Siri, no con el fin de menospreciar a los órganos públicos, sino con el propósito de sensibilizarlos para que cumplan sus funciones y atiendan a todos por igual.
 
Por Raúl Bañuelos

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