Las huellas del enfrentamiento de anoche

La Avenida García Salinas, justo enfrente de la casa del gobernador Miguel Alonso, en la colonia Bonaterra, tiene otra cara, las huellas de la balacera se pueden ver en las fachadas y algunos vidrios rotos, además de un automóvil con todos sus cristales rotos.

Los casquillos percutidos se convierten en objetos de colección de las personas que caminan por ahí y los recogen para llevarlos como un recuerdo de la noche en que Zacatecas sufrió sus primeros narcobloqueos.
Algunas oficinas y casas tuvieron daños en su interior, que ahora implicaran gastos no previstos que tendrán que absorver.
De la noche en que el gobernador, de viaje en Japón, recibió su primer llamado de atención de parte del crimen organizado, al golpear a los policías estatales encargados de la seguridad de su hogar.

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