Se exhibe en San Agustín Trópico de un Cáncer

Se exhibe, en el Antiguo Templo de San Agustín, la exposición Colombia Trópico de un Cáncer, del artista colombiano Rafael Ordóñez Franco, misma que permanecerá hasta el 28 de marzo próximo.
El acto inaugural contó con la presencia del autor de la muestra; del director del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC), Gustavo Salinas Íñiguez; el artista plástico Emilio Carrasco, y de Álvaro Octavio Lara Huerta, director de la Casa Municipal de Cultura.
El primero en tomar la palabra fue Emilio Carrasco, quien destacó que el trabajo de Rafael Ordóñez refleja correctamente una forma de vivir, tal como lo hizo Pablo Picasso con su libertad creadora.
Por su parte, Álvaro Lara dijo que esta muestra pictórica invita a la reflexión; son del tipo de creaciones que mueven a la sensibilidad sobre movimientos sociales, de aquellas que buscan humanizar al espectador y pretenden que el arte, y no la violencia, se vuelva cotidiano.
Tras agradecer al IZC, Ordóñez Franco comentó que el artista solo provoca la reflexión sobre algunas situaciones, por lo que pidió a las y los presentes se hicieran su propio criterio sobre la obra.
Gustavo Salinas Íñiguez dijo que es importante que un artista de la talla de Ordóñez Franco, se encuentre en un recinto como el Antiguo Templo de San Agustín, y que nos comparta su arte y sensibilidad.
Colombia Trópico de un Cáncer se conforma de una treintena de cuadros, cuatro ensambles y un video que habla del viacrucis. Asimismo
Impera en las piezas una diversidad de tonalidades rojas, cafés, azules y verdes, que recrean escenas muy particulares sobre situaciones que el artista vivió en su país y acerca de la violencia en general.
Vemos en las creaciones una serie de cicatrices de provocadas por diversas circunstancias, resanadas y curadas con amor y arte. Dichas marcas brindan a los cuadros una diversidad de texturas.
Los formatos son de 120 x 90 centímetros, y los trípticos de 180 x 270 centímetros, con títulos como “Cortina”, “Fosa común”, “Cortina de esperanzas”, “Ilusiones anudadas”, “La toma”, “El Bogotazo”, “El encuentro”, “Huellas de silencio”, “Cielo rojo esperanza azul” y “Diálogo Mudo”, entre otros.
Veremos también cuatro ensambles con alambre de púas y hierro, los cuales se ubican al centro de la sala. El primero es una cortina, símbolo de las personas que se atrevieron a pasarla y de las que no; el siguiente un carro de supermercado titulado “Canasta familiar”, que hace referencia a cómo se afecta la despensa básica en situaciones de violencia.
El tercer ensamble es una silla denominada “Descanso par un secuestrado”; allí cada púa representa el sufrimiento que se vive en esas condiciones, y el cuarto es un paraguas que simboliza la protección que hubo en algún momento y que busca cada persona.
La exhibición aborda un fenómeno social que vivimos cotidianamente y que desconoce fronteras; una problemática mundial que abarca desde el hogar, hasta sociedades completas. Una muestra de gran calidad a la que le invita el Gobierno del Estado, a través del Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde.

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