Conservadurismo electoral

LUCÍA LAGUNES HUERTA

En este proceso electoral un común denominador que se encuentra tanto en las candidatas como en los candidatos es el conservadurismo. Especialmente para consolidar los Derechos Humanos de las mujeres.

Recordemos que los mayores retrocesos y amenazas a las democracias y los Derechos Humanos han ocurrido precisamente en los regímenes de derecha, quien han usado la religión como instrumento de adoctrinamiento para las poblaciones.

Por ello es tan grave que la oferta electoral para las ciudadanas, de las candidatas a dirigir la Ciudad de México y de quienes pretenden llegar a la presidencia de la república, se concentre en el asistencialismo puro y sólo miren a las mujeres en función de su maternidad.

La pobreza de la propuesta electoral para las mujeres nos revela su conservadurismo y su falta de compromiso con la igualdad y la democracia.

Hasta ahora dos líneas cruzan todas las propuestas para quienes representan 51 por ciento del padrón electoral: la asistencia a través de subsidios; y la violencia contra las mujeres.

Las visiones conservadoras ponen en peligro los derechos de las mujeres porque serán los primeros que estarán dispuestas a negociar ya que ni creen en ellos y en algunos casos, incluso, están en contra.

Ofrecer que en los derechos ganados por las mujeres de la Ciudad de México no habrá un paso atrás, es bueno, pero no suficiente.

Hablar sobre la violencia machista contra las mujeres implica un compromiso teórico y de propuestas, no de medias tintas.

No se trata de convencer a los hombres de que eliminar la violencia contra las mujeres es bueno porque todos tienen una hija, madre, hermana o compañeras.

Se trata de evidenciar que la violencia machista contra las mujeres es un atentado a la democracia y al avance del desarrollo humano, especialmente en esta Ciudad de México,pionera en reconocer los derechos de las mujeres, se espera empujar para adelante, no conformarnos con quedarnos igual, sino apostarle al desarrollo.

Sin esos avances logrados por las feministas, no habría dos políticas contendiendo por la gubernatura de la Ciudad de México ni la mitad de los puestos electorales para las mujeres. Este es el legado que todas las candidatas deben honrar.

De acuerdo con la investigadora de la UNAM, Cecilia Delgado Molina, los fundamentalismos no sólo están presente en México sino en toda América Latina donde las libertades han ido enfrentando grandes embates; por ejemplo, en el tema del aborto, o en los matrimonios entre personas del mismo sexo.

El antropólogo y sociólogo Roger Bartra señala que en este proceso electoral no existen propuestas de izquierda sino distintas versiones de derecha.

Ambos análisis no son alentadores para la democracia mexicana, especialmente para los Derechos Humanos de las mujeres porque estas visiones conservadoras son grandes obstáculos para su avance hacia la igualdad, porque suelen alejarse de la mirada de derechos.

Las ciudadanas no necesitan dádivas, requieren las garantías para ejercer sus derechos.

*Periodista y feminista, directora general de CIMAC.

Twitter: @lagunes28

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