INE, el delincuente electoral tras la máscara de institución

(Primera de dos partes)

SAÚL MONREAL ÁVILA

¿Qué tan confiable es el Instituto Nacional Electoral (INE) como árbitro de los procesos electorales que vienen? Es la pregunta que queda flotando en el ambiente después de los sucesos y resultados electorales en los estados de México y Coahuila en este 2017, y más aún ante el hecho de que estos representan la antesala de la transición del 2018, el más importante y decisivo procesos electoral en muchos años, ante las disyuntivas y retos que enfrenta nuestro país en un mundo en crisis y cambios imprevisibles.

De entrada, creemos que no hay confianza ni credibilidad, y que el INE debe ser analizado y juzgado por quien deba serlo, ante multitud de hechos que sustentan esta convicción. Desde mucho antes que cambiara de nombre, en las elecciones del 2006, donde las principales protagonistas fueron Andres Manuel Lopez Obrador y Felipe Calderón Hinojosa, quedó bajo la sombra de la sospecha, ante el curioso y dudoso comportamiento del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) de aquel IFE, que iniciando con una ventaja inicial de AMLO, mostro una extraña tendencia a cerrarse conforme avanzaban las horas desde su arranque unas horas después del cierre de casillas, para rebasar al tabasqueño por la madrugada y terminar con una supuesta ventaja del Panista Felipe Calderón de solo el 0.58% a su cierre.

Exactamente paso lo mismo en el proceso electoral 6 años después, en el 2012, cuando Lopez Obrador volvió a contender contra Enrique Peña Nieto, jornada electoral de aquel pasado 1 de julio del 2012, y el consejero presidente del IFE en ese año, Leonardo Valdés Zurita, se apresuró a declarar que Peña Nieto iba adelante en el conteo rápido. Jornada de elecciones donde se señalo que hubo inconsistencias en por lo menos el 79.5% de todas las casillas instaladas para la elección presidencial, López Obrador y los partidos que lo postularon también como en el 2006, exigieron al Instituto Federal Electoral (IFE) abrir todos los paquetes electorales y realizar un nuevo conteo para determinar posibles errores en el resultado de la votación, viable luego de la reforma hecha al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe). Fue lo mismo, y nuevamente todas las evidencias señalaron al árbitro electoral, al IFE, como culpable de fraude. Y al igual que 6 años antes, el PREP tambien mostro comportamientos imposibles en una realidad aleatoria normal, como debe ser un proceso electoral, y por supuesto, afectando a AMLO.

En lo local, algo similar vivimos en nuestro estado, cuando en la elección de Presidente Municipal de Fresnillo donde participamos, en el 2013, a las 18:00, en encuestas de salida, teníamos un registro de una ventaja, del 47.70 por ciento de la votación contra el  44.20 por ciento del PRI, y tambien observamos un PREP con un comportamiento estadístico siempre a la baja en nuestra contra de manera continua, para terminar por la mañana en desventaja, comportamiento nuevamente ajeno y en contra de lo posible si este fuera aleatorio o natural.

El 2015, donde nuevamente contendimos para la Diputación Federal, fue más que evidente, ya que desde un inicio el PREP nos daba la ventaja claramente, aunque por poco margen, que de manera sostenida se fue reduciendo paulatinamente para dar la vuelta por la madrugada, obteniendo la coalición PRI-PVEM 32 mil 756 votos, contra 32 mil 450 sufragios de la coalición PRD-PT, apenas 306 votos de diferencia, esto es solo el 0.36 por ciento, por lo que solicitamos el conteo voto por voto en las 572 casillas del primer distrito electoral federal, con sede en la ciudad de Fresnillo, pues la diferencia entre el primero y segundo lugares fue menor a uno por ciento, donde tambien fuimos testigo de toda la operación legaloide de este citado instituto en contra de la voluntad popular que nos favorecía en ese proceso.

Es lo mismo que vimos ahora en el estado de México y en Coahuila, cuyo resultado final esta aun en los tribunales, Proceso en el que vimos en su máxima expresión todo el compendio de prácticas ilegales e ilegitimas que utiliza el régimen para perpetuarse en sus feudos, las viejas técnicas instauradas desde 1929 por el PRI y, luego refinadas por el resto de los partidos políticos de su órbita: “La compra de credenciales”, “el acarreo”, “los muertos vivientes”, “el ratón loco”, “el tamal”, “el carrusel”, y finalmente el PREP que mostro claramente, expresado en el comportamiento estadístico, la operación del denominado «Algoritmo espejo» el ya viejo recurso informático, ahora contra la Maestra Delfina,  algo de lo que compartiremos en nuestra próxima entrega.

En estas circunstancias, podemos comprender que de ninguna manera el INE está en condiciones de exigir calidad o trato de respetabilidad y de credibilidad a la sociedad. Por su trabajo y resultados, el denominado Instituto Nacional Electoral está resultando solo una instancia mas de validación de la voluntad tiránica de una plutocracia corrompida y decadente, y en tanto no den muestras de respeto a la voluntad popular desvergonzadamente invalidada y despreciada, no podemos confiar en sus determinaciones. El proceso del estado de México es solo el último de una larga cadena de agravios en contra de la sociedad, como nunca harta de la corrupción y el cinismo de un cartel de la política que se aferra al poder, por eso está llegando al colmo y firmando la sentencia de extinción contra el dinosaurio, al final, la voluntad del pueblo se impondrá. Seremos testigos de ello en solo unos pocos meses más.

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