Las reformas estructurales y el fenómeno migratorio

Necesario modificar las causales económicas del fenómeno migratorio en Zacatecas
• El desafío del PRI y de Enrique Peña Nieto, de cara a las elecciones del 2015
• José Olvera y el debate académico sobre el impacto de las migraciones

MANUEL IBARRA SANTOS

Las reformas estructurales -once en total- del presidente Enrique Peña Nieto, si se quiere que sean exitosas, tendrán en el mediano plazo que modificar las condiciones de producción y distribución de la riqueza nacional, alentar un nuevo esquema de oferta de trabajo decente, no precario y transformar el eje de las causales del fenómeno migratorio que ocasiona que miles de “paisanos”, año con año, sean obligados a salir de sus lugares de origen, en la búsqueda de horizontes dignos de vida para ellos y sus familias.

La Organización Internacional de las Migraciones (OIM) ha señalado en su informe mundial 2013-2014, que uno de los principales factores detonantes de la emigración global es de carácter económico, propiciado por la falta de crecimiento, por el diferencial de ingresos salariales, por los niveles de bienestar y por la capacidad o no de una nación para crear empleo digno para los ciudadanos.

En México y Zacatecas , sus altos niveles de expulsión de mano de obra y de capital humano en general, que se traduce en un desperdicio que va a contrapelo del desarrollo, está asociado a los bajos niveles de crecimiento, a una estructura productiva con ancestrales atrasos y a una economía poco dinámica. En las dos últimas décadas la economía mexicana se ha desplazado desesperada y lentamente, con el freno de mano.

En particular la productividad, que es el indicador que proyecta la capacidad de producción de riqueza de una sociedad y los niveles de salud de una economía, en México ha crecido en promedio al año a sólo el 0.18%, con un acumulado en dos décadas de apenas el 2.7%.

En cambio, en el mismo periodo de tiempo, la productividad en Corea del Sur ha crecido un 83%, en Irlanda 64%, Estados Unidos de Norteamérica 34%, Portugal 34.7%, Japón 34.7%, Alemania 28%, España 27% y Francia 26.4%.

Por lo tanto, como un desafío a mediano plazo, las reformas de Peña Nieto deberán reactivar los niveles de crecimiento, incrementar la productividad, mejorar los niveles de bienestar y, con eso, modificar el eje de las causales del fenómeno migratorio.

La importancia y la magnitud del fenómeno migratorio

La Organización de las Naciones Unidas confirmó que el 3% por ciento de la población mundial radica actualmente fuera de sus lugares de origen y de esos cerca de 90 millones son trabajadores migratorios, los que producen al año un poco más de 430 mil millones de dólares en remesas, de las cuales un 5 por ciento fluyen hacia la economía mexicana, año con año.

En lo que va de la presente anualidad han ingresado al país, producto del envío de remeses de los migrantes en la Unión Americana, un poco más de 17 mil millones de dólares, según informes del Banco de México, de los cuales más del 50% se concentra en tan sólo 7 entidades de la República: Guerrero (5.2%), Puebla (6%), Estado de México (6.2%), Distrito Federal (6.8%), Jalisco (8%), Guanajuato (9%) y Michoacán (9.3%). Zacatecas ha captado el 2.9% del total de remesas nacionales recibidas a la fecha, que se traducen en 511 millones de dólares.

Las remesas de los trabajadores migratorios, que son una palanca de gran impacto para las economías del país y los Estados, representan el segundo capítulo en volumen monetario superado sólo por los recursos derivados de las exportaciones petroleras.

El fenómeno migratorio es importante porque es una poderosa fuerza de cambio y en razón a que desempeña un papel clave en la transformación y constitución de la identidad de las sociedades contemporáneas.

La prioridad de atender el fenómeno migratorio

En el contexto de las reformas estructurales, el Estado Mexicano deberá colocar en el centro de sus prioridades el entendimiento, atención y procesamiento jurídico, económico, social y político del fenómeno migratorio.

Ese es el gran reto que tiene el presidente Peña Nieto, su equipo de colaboradores y el PRI, de hacer exitosas en el mediano plazo las reformas y propiciar que estas se traduzcan en dinero en el bolsillo de los mexicanos y en el mejoramiento de las condiciones de vida de la gente. De lo contrario, no cumplirán sus objetivos de cara a la sociedad.

El debate del tema migratorio en el escenario de Zacatecas

El PRI/Zacatecas, a través de José Olvera Acevedo y Carlos Peña Badillo abrieron el pasado final de semana el debate local sobre la trascendencia de estos temas, mediante la organización del Foro “Las Reformas Estructurales y el Fenómeno Migratorio”. Le pusieron, pues, el cascabel al gato. Esta es una iniciativa relevante, sin duda, que deberá trascender la mera coyuntura de la disputa electoral que se avecina en el 2015.

Ante la profunda crisis que vive la democracia mexicana, el PRI tiene la oportunidad de recomponer la percepción ciudadana, si hace posible que las famosas reformas estructurales, mediante una plataforma de adecuada promoción y racionalización social, generen una renovada perspectiva de cambio en el ánimo de la opinión ciudadana.

Las reformas estructurales han sido exitosas, sí, en su etapa de aprobación jurídico/legislativa, pero eso no es suficiente. Se tendrán que poner en acción y hacer posible que dichas reformas mejoren las condiciones de vida de los mexicanos. Si no logran esto, entonces, el fracaso será contundente.

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