La escasez y contaminación del agua: un gran riesgo para Zacatecas

Gerardo_Romo

22 agosto, 2011 • Luis Gerardo Romo Fonseca

Durante el último año, la sequía ha golpeado con dureza al norte del país y en particular a Zacatecas, lo que ha traído como consecuencia grandes afectaciones en la captación de aguas de lluvia: en 15 de los 34 acuíferos que conforman la entidad ya no hay disponibilidad de este recurso, según información de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). De estos acuíferos, los que presentan una sobreexplotación mayor son seis: el de Loreto, Villa García, Villa Hidalgo, Chupaderos, Calera y Aguanaval.

Además, otro problema importante lo observamos en la contaminación de los mantos acuíferos por fertilizantes, pesticidas y metales pesados producto de la actividad minera, ocasionando que en el estado no contemos con la disponibilidad de agua suficiente para el consumo agrícola, industrial y humano. De acuerdo con un estudio presentado a fines de marzo por el Despacho de Ingeniería y Gestión Hídrica; de continuar esta sobrexplotación en estos acuíferos, en 10 años como máximo, la gravedad de los problemas de abastecimiento de agua se duplicará. Así mismo, según una investigación del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (CEIDAS), la disponibilidad del agua potable a nivel nacional disminuyó 87% en los últimos 100 años. De esta forma, si se mantiene esta tendencia, en 15 años Zacatecas no tendrá disponibilidad del agua requerida.

Durante los últimos 40 años, el exceso de perforaciones de pozos clandestinos para la extracción de agua se disparó considerablemente, al grado de que puedan coexistir el mismo número de fuentes de abastecimientos legales e ilegales; propiciando un desperdicio de grandes dimensiones. Además, este problema también se agrava por el bajo porcentaje de tratamiento efectivo de las aguas residuales porque del 45% sujeto a este proceso en el estado, solamente se concreta el 20%.

Actualmente, unas 600 comunidades de Zacatecas subsisten sin abastecimiento de agua potable, así lo señalan los diagnósticos realizados por la Comisión Estatal de Agua Potable y Alcantarillado (CEAPA). Particularmente, la zona del semidesierto zacatecano es la más afectada por sus condiciones naturales y geofísicas y por la débil infraestructura hidráulica, lo cual provoca que la  cobertura del servicio de agua y su tratamiento sean limitados e insuficientes. Los problemas en los servicios de distribución del agua no sólo afectan  a los usuarios del agua potable, sino a los agricultores que se encuentran en los municipios del semidesierto, ya que el 90% del agua se destina para actividades agrícolas; y sólo 7.6% para uso urbano.

El director de la CEAPA, reconoció que debido a las reglas de operación de los programas federales, la Comisión tiene problemas para invertir en los municipios pequeños y con mayores niveles de marginación: “la normatividad nacional no les permite la inversión en los municipios de población escaza y dispersa”, señaló Rafael Gutiérrez, quien además argumenta que en los programas de la CONAGUA, “no se considera que haya un costo beneficio, es decir, no llegan al número mínimo de población que debe haber en las comunidades para que la operación de los recursos sea rentable”.

Tal situación, pone de manifiesto que en México, las políticas públicas en materia hídrica no están integradas, sino que se llevan a cabo de manera aislada; de ahí la urgencia de compactar  en una sola estrategia de largo plazo la gestión de los recursos hídricos bajo esquemas de  coordinación efectiva con  la federación.

Por tal motivo, hace unos meses presenté la Ley de Aguas para el Estado de Zacatecas y sus Municipios, porque hasta ahora, las normas que regulan el acceso y uso del agua y los mecanismos institucionales por medio de los cuales se hace vigente la regulación y la gestión, no garantizan totalmente la equidad en su distribución, ni asegurar la disponibilidad y calidad del agua.

Además de que en México y en Zacatecas, la permisividad frente a la contaminación ha sido una constante. Tampoco hemos logrado preservar y recuperar la esponja hídrica, sino por el contrario,  observamos una pasividad por parte del Estado en su conjunto, frente a la desertificación, como uno de los grandes problemas ambientales en Zacatecas.

Por otra parte, como he venido insistiendo, es primordial que el agua pluvial sea retenida de manera efectiva en Zacatecas; el cultivo de nacimientos de agua, arroyos, cascadas, riachuelos permanentes y temporales es una alternativa que tenemos que aprovechar eficientemente. En zonas secas y desérticas como las que dominan nuestra orografía, representan sitios aptos para construir presas, estanques y bordos que almacenen el agua para el consumo de los animales o para el riego de cultivos.

A final de cuentas, el problema medular radica en la concientización de la población en el cuidado del agua, pero también en la mejora de las estrategias públicas para su gestión, que estén apuntaladas por un marco jurídico adecuado; que mejoren las condiciones negativas  que prevalecen en Zacatecas y garantizar la sustentabilidad y el equilibrio del recurso hídrico, antes de que sea demasiado tarde.

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